Yaya Muñoz contó cuánto gana en ‘Dímelo King’ y los lujos que ha recibido

Imagen: infobae colombia
Yaya Muñoz desnudó el negocio detrás de su salto al formato digital: dijo cuánto gana como panelista en ‘Dímelo King’ trabajando apenas una hora al día. Además, reveló que entre los regalos más llamativos que ha recibido figuran dos carros y un reloj Rolex.
La creadora de contenido Yaya Muñoz dejó ver que su paso por el entretenimiento digital no solo le ha dado visibilidad, sino también una fuente de ingresos que, según contó, resulta muy atractiva frente a los esquemas tradicionales de trabajo. La exparticipante de ‘La casa de los famosos Colombia’ aseguró que su participación como panelista en ‘Dímelo King’ le demanda alrededor de una hora diaria de transmisión, aunque detrás de ese tiempo en cámara hay una rutina previa de reuniones y preparación con el equipo. También habló de los obsequios más costosos que ha recibido en este nuevo momento de su carrera: dos carros y un reloj Rolex.
De acuerdo con lo que relató la propia Muñoz, su presencia en el formato digital no se limita a sentarse frente a una audiencia y opinar. Antes de cada emisión, explicó, hay encuentros de coordinación con el grupo de trabajo para afinar contenidos, dinámica y enfoque, algo que suele quedar invisible para el público pero que resulta clave en un negocio donde la inmediatez, la conversación y la exposición permanente son parte del producto. En ese contexto, la influencer puso sobre la mesa una cifra concreta sobre lo que gana por esa labor, aunque más allá del número, lo que sobresale es el contraste entre la duración del directo y el valor económico que puede generar una figura con audiencia propia.
El caso de Muñoz ayuda a entender cómo ha cambiado el mercado del entretenimiento en Colombia: hoy una presencia fuerte en redes o en plataformas digitales puede convertirse en una carrera rentable, incluso sin pasar por los esquemas clásicos de televisión abierta. Eso explica por qué cada vez más creadores de contenido y exparticipantes de realities encuentran en estos formatos una plataforma para monetizar su imagen con rapidez. Pero también deja una pregunta de fondo: cuánto de esta aparente comodidad depende realmente del talento, cuánto de la exposición acumulada y cuánto del negocio de la atención, que premia a quienes logran mantenerse en conversación permanente. En un país donde gran parte de la audiencia sigue viendo la televisión como un ascensor social, historias como esta muestran que el nuevo poder mediático se está moviendo a otra velocidad.
Más allá del dato llamativo sobre sus ingresos y los lujos que ha recibido, la confesión de Muñoz confirma algo que ya es evidente en el ecosistema digital: hoy una participación breve en cámara puede esconder jornadas de preparación, negociación y exposición que convierten la imagen personal en un activo económico. Y mientras ese modelo sigue creciendo, también se amplía la brecha entre quienes logran capitalizar su fama y quienes apenas observan desde afuera cómo el entretenimiento se volvió un negocio de alto rendimiento.




