Yemen acusa a los hutíes de querer cobrar peajes en el Mar Rojo

Imagen: infobae mundo
Yemen acusó a los hutíes de preparar un esquema para cobrar peajes a los buques que crucen el estrecho de Bab el-Mandeb, con participación de la Guardia Revolucionaria iraní. La denuncia eleva la tensión en una ruta clave para el comercio mundial.
El gobierno de Yemen lanzó una acusación que vuelve a poner al Mar Rojo en el centro de la disputa regional: los rebeldes hutíes estarían diseñando un sistema para cobrar tarifas a los buques que atraviesan el estrecho de Bab el-Mandeb, una de las rutas marítimas más sensibles del planeta. Según informó infobae mundo, el ministro de Información yemení sostuvo además que la Guardia Revolucionaria iraní participa en la arquitectura de ese mecanismo, lo que refuerza la lectura de que no se trata solo de una iniciativa local, sino de una pieza más en la proyección de poder de Teherán en el conflicto yemení.
La denuncia llega en un momento en que el tráfico marítimo por el Mar Rojo ya está bajo presión por los ataques, amenazas y maniobras de los hutíes contra embarcaciones vinculadas, directa o indirectamente, con Israel y sus aliados. Bab el-Mandeb no es un punto cualquiera: por allí pasa una parte crucial del comercio entre Asia, Europa y Oriente Medio. Cualquier intento de monetizar su tránsito, ya sea como impuesto de guerra, mecanismo de extorsión o sistema de control territorial, tendría efectos inmediatos sobre navieras, aseguradoras y cadenas de suministro. En términos prácticos, eso puede traducirse en mayores costos para el transporte de energía, alimentos y bienes de consumo que terminan golpeando también a mercados lejanos, incluidos los de Estados Unidos y América Latina.
Más allá de la acusación concreta, el episodio confirma una tendencia preocupante: los hutíes han pasado de ser un actor insurgente en la guerra interna de Yemen a convertirse en una fuerza con capacidad de afectar el comercio global y la seguridad marítima internacional. Si la información denunciada por el gabinete yemení se concreta, el conflicto dejaría de limitarse a la lógica militar y política para entrar de lleno en una economía de peajes armados en una vía estratégica. Y esa es precisamente la señal más inquietante: cuando un estrecho vital para el comercio mundial se transforma en caja registradora de una milicia, el impacto deja de ser regional y se convierte en un problema global.



