Colombia

Fiscalía judicializa a ‘Mono Milicio’ por ataque con cilindro bomba contra un sargento

Hace 1 hora

La Fiscalía judicializó a Jaiver Arley Serna, alias Mono Milicio, señalado de activar el explosivo que mató a un sargento del Ejército y de participar en un doble homicidio. El caso vuelve a poner en evidencia la capacidad ofensiva de las disidencias de las Farc y su uso de mensajes como prueba clave.

La Fiscalía judicializó a Jaiver Arley Serna, conocido como alias Mono Milicio, a quien señala de haber accionado la carga explosiva que terminó con la vida de un sargento del Ejército y de estar vinculado además a un doble homicidio, según informó El Tiempo (Colombia). El caso no solo golpea por la gravedad de los hechos: también revela la persistencia de una violencia insurgente que sigue apostándole a los explosivos como método de intimidación, una fórmula que en Colombia ya dejó demasiadas víctimas entre uniformados y civiles.

De acuerdo con la información divulgada por el diario colombiano, la acusación contra Serna se sostiene en elementos que la Fiscalía considera determinantes, entre ellos un chat que habría permitido ubicarlo en la escena de los hechos y reforzar la hipótesis de su participación directa. En ese intercambio, la versión oficial sostiene que el procesado habría reconocido lo ocurrido, un dato que para los investigadores se convierte en una pieza central dentro del expediente. La judicialización implica que el ente acusador ya presentó cargos y busca que un juez defina medidas de aseguramiento mientras avanza el proceso penal.

Más allá del nombre del acusado, el episodio vuelve a poner bajo la lupa el papel de las disidencias de las Farc en regiones donde el Estado sigue llegando tarde, llega mal o llega solo de manera militar. Los cilindros bomba y otros artefactos improvisados siguen siendo parte del repertorio de esos grupos porque permiten atacar con bajo costo, alto impacto psicológico y una enorme capacidad de destrucción. En términos prácticos, esto significa más riesgo para patrullas, bases, carreteras y comunidades enteras que quedan atrapadas entre la expansión de estructuras armadas y la debilidad institucional.

El caso también deja una señal sobre cómo está cambiando la investigación judicial en Colombia: ya no se trata únicamente de testimonios o capturas en terreno, sino de rastrear mensajes, redes de contacto y trazas digitales que pueden conectar a un presunto responsable con un atentado. Para las autoridades, probar quién activó el explosivo puede ser la diferencia entre un expediente débil y una condena. Para la ciudadanía, en cambio, la noticia recuerda que la guerra irregular no desapareció; simplemente se adaptó, mutó y sigue cobrando vidas en zonas donde el conflicto armado continúa dictando las reglas.

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