Medellín mantiene operativos en Parque Lleras pese a quejas del comercio
Imagen: El Tiempo (Colombia)
La Alcaldía de Medellín seguirá con los operativos en el Parque Lleras para golpear a las redes criminales que operan en la zona, según defendió el alcalde Federico Gutiérrez. Comerciantes, sin embargo, advierten que la intervención ya empieza a traducirse en cierres de locales y menos flujo de turistas.
La Alcaldía de Medellín mantendrá los operativos en el Parque Lleras como parte de su ofensiva contra las estructuras criminales que han hecho de esta zona uno de sus principales focos de control e intimidación. El alcalde Federico Gutiérrez defendió la intervención y dejó claro que su administración no busca agradar a quienes se benefician de la ilegalidad, en momentos en que el debate se mueve entre la recuperación del orden y el impacto económico sobre el comercio del sector.
La decisión llega en medio de reclamos de algunos comerciantes, que aseguran que los controles y cierres han reducido el flujo de visitantes y golpeado las ventas. Según reportó El Tiempo (Colombia), los empresarios de la zona han advertido que la menor afluencia de turistas está afectando la operación de bares, restaurantes y otros establecimientos que dependen del movimiento nocturno y de fin de semana. Para ellos, el problema no es la presencia institucional, sino la forma en que la intervención podría estar enfriando una de las áreas más activas de Medellín en materia de ocio y consumo.
Pero el trasfondo es más profundo que una disputa entre seguridad y economía. El Parque Lleras arrastra desde hace años una reputación asociada con explotación sexual, microtráfico, extorsión y redes de intermediación criminal que se adaptan con rapidez a cada intento de control estatal. Por eso la administración insiste en que retirar presión sería ceder terreno a quienes han degradado la zona. En términos prácticos, la pregunta de fondo es quién manda realmente en ese corredor turístico: si la institucionalidad o las economías ilegales que se camuflan detrás del entretenimiento. Esa disputa define no solo la seguridad del sector, sino también la confianza de inversionistas, visitantes y residentes.
Lo que ocurra en el Parque Lleras también será una señal para otras zonas comerciales de Colombia donde el Estado intenta recuperar el espacio público sin asfixiar la actividad económica. Medellín se enfrenta aquí a una ecuación delicada: si baja la presión, crecen las mafias; si la sube demasiado, el comercio siente el golpe. La salida, a mediano plazo, dependerá de si la intervención logra algo más que operativos puntuales y avanza hacia una presencia sostenida, inteligencia criminal y reglas claras para que la economía formal no termine pagando el costo de la ilegalidad.



