Ceuta mantiene bajo presión su sistema sanitario por la atención a migrantes
El sistema sanitario de Ceuta atendió a 342 migrantes en dos días y mantiene hospitalizadas a 11 personas, mientras INGESA sostiene un dispositivo especial desde finales de julio. La red asistencial aún resiste sin refuerzos extraordinarios de medios, pero la presión sigue al alza.
Ceuta sigue funcionando al límite de su capacidad sanitaria para responder al aumento de la presión migratoria. En apenas dos días, los servicios de Atención Primaria y Atención Especializada contabilizaron 342 asistencias a población migrante y 11 hospitalizaciones, un balance que confirma que el dispositivo especial del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA) continúa siendo imprescindible para sostener la respuesta asistencial en la ciudad autónoma.
Según informó el propio INGESA, el Hospital Universitario de Ceuta mantiene desde el 31 de julio activo su Plan de Catástrofes Externas en nivel 1, el escalón más bajo de los tres contemplados, lo que significa que el centro todavía puede absorber la demanda con los recursos disponibles sin necesidad de un incremento extraordinario de personal o material. En ese reparto de atención para evitar la saturación de un solo punto, el hospital registró 116 consultas en Urgencias, mientras que el resto de la asistencia se concentró en la red de Atención Primaria. Además, se realizaron 20 traslados en ambulancia y, a esta hora, permanecen ingresados 11 pacientes migrantes: dos en Obstetricia, uno en Neonatología, tres en el área quirúrgica y cinco en hospitalización médica.
El dato sanitario importa por lo que revela de fondo: Ceuta sigue siendo una frontera expuesta a episodios de presión migratoria que no solo tensan el debate político, sino también la infraestructura pública que sostiene la vida cotidiana. Con 204 camas disponibles y 107 ocupadas, el hospital conserva margen, pero ese colchón no borra la fragilidad del sistema si la llegada de personas continúa en este ritmo. Desde el 30 de julio, INGESA ha reforzado la plantilla con personal fijo y contrataciones puntuales, una fórmula de contención que busca evitar colapsos, aunque la dependencia de estos dispositivos extraordinarios muestra hasta qué punto la sanidad local está obligada a improvisar sobre una base ya ajustada.
Más allá de la estadística, lo que está en juego es la capacidad del Estado para responder con rapidez en un territorio pequeño, periférico y sometido a una presión humanitaria constante. La atención a migrantes no es solo una cuestión de emergencia médica; también mide la solidez de los servicios públicos y la coordinación institucional en una frontera que, por su posición geográfica, termina absorbiento parte de la tensión migratoria del Estrecho. Si el flujo se mantiene, la pregunta no será solo cuántos pacientes llegan, sino cuánto tiempo podrá sostener Ceuta este equilibrio sin que la excepción se convierta en rutina.




