Colombia

De la Espriella promete ir tras autores intelectuales del asesinato de Miguel Uribe

Hace 2 horas

Abelardo De la Espriella aseguró que el asesinato de Miguel Uribe no quedará impune y prometió ir tras los autores intelectuales. El abogado sostuvo que esclarecer quién ordenó el crimen es indispensable para frenar nuevos ataques contra servidores públicos.

Abelardo De la Espriella elevó el tono frente al asesinato de Miguel Uribe y aseguró que el caso no quedará en la impunidad. Según informó El Tiempo - Política, el mandatario insistió en que la investigación debe ir más allá de los ejecutores materiales y centrarse en identificar a quienes habrían dado la orden, bajo la premisa de que allí está la clave para evitar nuevos ataques contra servidores públicos.

De la Espriella presentó el magnicidio como una línea roja para el Estado y prometió que perseguirá a los responsables intelectuales “con todo el peso de la ley”, una fórmula que en la práctica apunta a que la Fiscalía y las autoridades de inteligencia no se limiten a resolver quién disparó, sino quién planeó, financió y coordinó el crimen. En un país marcado por décadas de violencia política, ese enfoque no es retórico: la experiencia colombiana demuestra que castigar solo a los autores materiales suele dejar intacta la estructura que hace posibles estos asesinatos.

La advertencia del mandatario también toca un nervio sensible en la seguridad de la dirigencia pública. Si no se identifica la cadena completa de mando detrás del homicidio, el mensaje que queda para grupos criminales y redes armadas es que atacar figuras de alto perfil puede seguir siendo rentable y relativamente impune. Por eso, además del esclarecimiento judicial, el caso termina midiendo la capacidad del Estado para proteger a quienes ejercen liderazgo político en un contexto donde las amenazas, el hostigamiento y la violencia selectiva siguen siendo herramientas de presión.

El reto ahora es doble: avanzar con resultados verificables en la investigación y evitar que el discurso se disuelva en promesas de indignación pasajera. Para la opinión pública, lo que está en juego no es solo una condena por un crimen grave, sino la credibilidad de una institucionalidad que debe demostrar que sí puede llegar hasta los instigadores, no solo hasta el brazo que ejecuta.

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