Política

Petro y el contralor Jorge Laverde estrechan contacto tras su elección

Hace 5 horas

El nuevo contralor general, Jorge Laverde, sostuvo este sábado su segunda reunión con el presidente Gustavo Petro tras su elección el pasado miércoles. El encuentro alimenta la lectura de que el Gobierno busca marcar desde ya la relación con el órgano de control.

El presidente Gustavo Petro y el nuevo contralor general, Jorge Laverde, volvieron a encontrarse este sábado en la noche, apenas días después de la elección del funcionario por parte del Congreso. La segunda cita, confirmada por información conocida en medios políticos, muestra que el Gobierno no quiere perder tiempo en aterrizar la relación con una de las entidades más sensibles del Estado: la encargada de vigilar el uso de los recursos públicos.

La reunión ocurre en un momento en el que cada movimiento alrededor de la Contraloría tiene impacto político inmediato. No se trata solo de un saludo protocolario. Cuando el jefe de Estado conversa dos veces en menos de una semana con quien dirigirá el órgano de control fiscal, el mensaje es claro: hay interés en establecer canales de interlocución tempranos, definir prioridades y, probablemente, anticipar el tono institucional que tendrá la relación entre la Casa de Nariño y la entidad que revisa contratos, hallazgos fiscales y responsabilidades por el manejo del dinero público.

Ese detalle importa más allá del choque de agendas de turno. La Contraloría es una pieza clave en la arquitectura del poder en Colombia porque puede convertirse en contrapeso real frente a las decisiones del Ejecutivo, las gobernaciones y las alcaldías, especialmente en un país donde la ejecución presupuestal, la contratación y los riesgos de corrupción suelen estar bajo lupa. Por eso, el encuentro entre Petro y Laverde no solo despierta interés político, sino también preguntas sobre la independencia con la que actuará el nuevo contralor, en un contexto en el que la ciudadanía exige controles más firmes y resultados visibles sobre el manejo de los recursos.

A estas alturas, la pregunta no es solo qué discutieron, sino qué señales deja la reunión. Si el nuevo contralor opta por una relación institucional sólida pero sin excesos de cercanía, podría ganar credibilidad en un país escéptico frente a los órganos de control. Si, por el contrario, el vínculo con el Gobierno se percibe como demasiado estrecho, la lectura pública podría erosionar desde el inicio su margen de maniobra. En la práctica, lo que se juega en estas primeras conversaciones es algo más profundo que una agenda de trabajo: la confianza en que el control fiscal actuará con autonomía en uno de los momentos más delicados para la gestión pública del país.

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