Colombia

Muere Nafer Durán Díaz, leyenda del acordeón y rey vallenato de 1976

Hace 6 horas

Murió en Valledupar Nafer Durán Díaz, rey vallenato de 1976 y una de las figuras clásicas del acordeón en Colombia. Su nombre quedó unido para siempre a una frase de Gabriel García Márquez: “fuera de concurso”, en el Festival de la Leyenda Vallenata.

La música vallenata perdió a uno de sus referentes más silenciosos pero más respetados: Nafer Durán Díaz murió el pasado martes en Valledupar, luego de enfrentar complicaciones cardiacas. Tenía el peso de una dinastía musical sobre los hombros y el mérito propio de haber sido rey vallenato en 1976, una distinción que lo consolidó como una de las voces del acordeón tradicional más recordadas del país.

Durán Díaz no fue únicamente el hermano de Alejandro Durán, el célebre juglar conocido como “El Negro Grande”; también construyó una trayectoria que lo ubicó entre los guardianes de la forma más clásica del vallenato. Su nombre quedó atado a una escena que hace parte de la memoria cultural de Colombia: Gabriel García Márquez, fascinado por su manera de tocar, llegó a describirlo como un músico “fuera de concurso” en el Festival de la Leyenda Vallenata, una frase que terminó por elevarlo al plano de leyenda entre conocedores y amantes del género.

Su muerte ocurre en un momento en que el vallenato sigue debatiéndose entre la preservación de su raíz y las transformaciones comerciales que lo han llevado a otros públicos y formatos. Por eso la partida de Nafer Durán no es solo la despedida de un intérprete: es también el recordatorio de una época en la que el acordeón, la caja y la guacharaca narraban con más fidelidad la vida del Caribe colombiano. En ciudades como Valledupar, donde esta música no es un género más sino parte de la identidad colectiva, su ausencia se siente como la pérdida de un testimonio vivo de esa tradición.

Para los seguidores del vallenato clásico, su legado no se mide solo en trofeos o reconocimientos, sino en la manera en que ayudó a sostener una escuela musical que hoy enfrenta el reto de no diluirse. La noticia de su fallecimiento deja además una pregunta de fondo: quiénes estarán llamados a custodiar, con el mismo rigor, una tradición que ha sido tanto patrimonio cultural como memoria afectiva de varias generaciones en Colombia.

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