Uribe abre la puerta a apoyar al gobierno de Abelardo de la Espriella
Imagen: El Tiempo - Política
Álvaro Uribe movió sus fichas tras la segunda vuelta y dejó claro que el Centro Democrático quiere jugar dentro del nuevo escenario político. Según dijo a EL TIEMPO, su partido está dispuesto a colaborar con el gobierno de Abelardo de la Espriella.
Álvaro Uribe reapareció en el tablero político con un mensaje calculado y de alto impacto: el Centro Democrático está dispuesto a respaldar y ayudar al gobierno de Abelardo de la Espriella. La señal no es menor. En un país donde las mayorías suelen construirse a punta de acuerdos frágiles, el respaldo del expresidente puede convertirse en un activo para gobernar o, al menos, para darle oxígeno político a un Ejecutivo que necesitará sostenerse más allá de la efervescencia electoral.
Según explicó Uribe en diálogo con EL TIEMPO - Política, su colectividad mira el escenario que dejó la segunda vuelta con la intención de incidir en la nueva etapa institucional, no solo desde la crítica sino también desde la cooperación. El mensaje, leído en clave política, sugiere una disposición del uribismo a convertirse en un socio útil para las decisiones de gobierno, especialmente en un Congreso donde cada voto vale y donde las alianzas suelen ser más importantes que los discursos de campaña. Más que un gesto de cortesía, se trata de una jugada para mantener relevancia en la agenda nacional y evitar quedar relegados frente a la nueva correlación de fuerzas.
Esto importa porque Uribe sigue siendo una de las figuras más influyentes de la derecha colombiana, incluso después de dejar la Presidencia. Su partido conserva músculo territorial, presencia legislativa y una base electoral que no desaparece con los cambios de gobierno. Si el Centro Democrático decide apoyar al Ejecutivo de Abelardo de la Espriella, esa colaboración podría facilitar reformas, destrabar debates y darle al gobierno un margen mayor para arrancar con gobernabilidad. Pero también abre preguntas: ¿ese apoyo será programático, condicionado o simplemente táctico? ¿Hasta dónde está dispuesto el uribismo a acompañar sin perder su perfil de oposición?
El punto de fondo es que Uribe entendió, otra vez, que la política colombiana no se define solo en las urnas sino en la capacidad de tejer apoyos después de votar. En un país cansado de la polarización, cualquier señal de cooperación puede leerse como sensatez o como cálculo, según desde dónde se mire. Lo cierto es que el expresidente ya marcó posición: el Centro Democrático no quiere quedar fuera de la mesa. Y en Colombia, estar en la mesa suele pesar más que tener razón desde la barrera.


