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Aubameyang castiga y el Deportivo remonta en una Cerámica en crisis

Hace 1 hora
Aubameyang castiga y el Deportivo remonta en una Cerámica en crisis

Imagen: El País

Aubameyang volvió a decidir con otra actuación letal y el Deportivo se llevó de La Cerámica una remontada que expuso al Villarreal ante su propia afición. El veterano delantero firmó su cuarto gol en cuatro jornadas y dejó al conjunto gallego en una noche de autoridad.

El Deportivo golpeó donde más duele: en casa de un Villarreal que terminó despedido entre abucheos y con la sensación de haber perdido mucho más que un partido. La remontada gallega en La Cerámica tuvo un nombre propio, Pierre-Emerick Aubameyang, que marcó otra vez para firmar su cuarto gol en cuatro jornadas y sostener a un equipo que no solo compitió, sino que miró de frente a un rival de mayor cartel. En una liga donde los detalles suelen separar la narrativa del ruido, el Deportivo encontró en su delantero veterano la diferencia entre sobrevivir y mandar un mensaje claro: este equipo no está de paso.

El desarrollo del encuentro deja una lectura incómoda para el Villarreal. El conjunto local no supo administrar su ventaja ni imponer el peso de jugar en casa, y acabó atrapado por su propia fragilidad defensiva y por la determinación de un Deportivo más vertical, más convencido y más eficaz en los momentos clave. Aubameyang, que ya se ha convertido en el termómetro ofensivo del equipo, volvió a aparecer en el tramo decisivo para inclinar el marcador y confirmar una tendencia que empieza a ser seria: cuando el veterano delantero está fino, el Deportivo gana enteros y gana partidos. La reacción del público al final, con reproches y silbidos, no fue solo un gesto de frustración; fue la fotografía de un proyecto que aún no termina de convencer en noches que exigen madurez.

Lo que ocurrió en La Cerámica importa porque revela dos realidades que van más allá de un resultado aislado. Por un lado, el Deportivo está construyendo una identidad competitiva apoyada en la experiencia de Aubameyang, un futbolista que, pese al paso del tiempo, sigue resolviendo en zonas de máxima presión. Por el otro, el Villarreal dejó señales preocupantes: le cuesta cerrar los partidos, se desordena cuando el rival le aprieta y, sobre todo, no logra convertir su estadio en una ventaja real. En un campeonato tan apretado, ese tipo de fisuras suelen costar posiciones, confianza y, al final, objetivos. Para el Deportivo, en cambio, esta victoria puede valer como un salto de credibilidad. No solo por los tres puntos, sino por la manera en que los consiguió: sin complejos, con personalidad y con un delantero que está jugando como si el tiempo no le pesara.

Si algo deja esta jornada es una advertencia para ambos: al Deportivo le sobran argumentos para pensar en algo más que una racha pasajera, mientras que el Villarreal necesita respuestas urgentes antes de que los abucheos se conviertan en un hábito. Aubameyang, por ahora, sigue escribiendo la parte más contundente de esta historia.

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