Cámara avala que la posesión de Abelardo De La Espriella sea en Cali
Imagen: El Tiempo - Política
La Cámara de Representantes dio luz verde a que la posesión de Abelardo De La Espriella se realice en Cali, tras aprobar una proposición impulsada por Carol Borda. Ahora la decisión queda en manos del Senado, que tendrá la última palabra.
La Cámara de Representantes abrió la puerta para que la posesión de Abelardo De La Espriella se haga en Cali, luego de aprobar una proposición presentada por la representante Carol Borda, de Salvación Nacional. La decisión no queda cerrada todavía: falta el aval del Senado, que deberá definir si la ceremonia se traslada finalmente a la capital del Valle del Cauca o si se mantiene en el esquema tradicional.
La votación en la Cámara refleja que hay mayorías dispuestas a respaldar un gesto político con carga simbólica, más allá del trámite protocolario. En la práctica, la proposición busca dar a Cali un papel central en un acto que, por su naturaleza, suele concentrarse en Bogotá y en escenarios institucionales de alto perfil. Que la iniciativa haya prosperado en una de las dos cámaras ya es una señal de respaldo político, aunque todavía no definitiva, y deja en evidencia que el asunto no es menor dentro del Congreso.
El movimiento también tiene lectura territorial. Llevar la posesión a Cali implicaría proyectar un mensaje hacia una ciudad que en los últimos años ha sido escenario de tensiones sociales, debates de seguridad y reclamos por mayor atención del poder central. En ese contexto, la iniciativa no solo discute logística ceremonial: también toca la forma en que el Congreso y los actores políticos buscan conectar con regiones que reclaman protagonismo. Si el Senado confirma la decisión, la posesión podría convertirse en un acto con eco nacional, tanto por el lugar elegido como por el mensaje que enviaría sobre la relación entre el poder político y las ciudades fuera de Bogotá.
Por ahora, el desenlace depende del Senado. Esa discusión, aunque parezca de forma, puede terminar revelando algo más profundo: cómo las instituciones usan los actos simbólicos para marcar presencia, construir alianzas y medir fuerzas en el tablero político. En un país donde los gestos también pesan, la sede de una posesión puede decir tanto como el discurso que se pronuncie ese día.



