Colombia mueve ficha y busca abrir mercado en Medio Oriente y Asia-Pacífico
Imagen: El Tiempo - Política
Colombia dio un paso para ampliar su red comercial con tres proyectos de ley que buscan destrabar acuerdos con Emiratos Árabes Unidos, Israel y Japón. La jugada apunta a abrir mercados en Medio Oriente y Asia-Pacífico, aunque varias de estas negociaciones vienen de gobiernos anteriores.
La Cancillería radicó ante el Congreso tres proyectos de ley con los que el Gobierno busca abrirle a Colombia nuevas puertas comerciales en Medio Oriente y Asia-Pacífico, una apuesta que combina diplomacia económica, continuidad de Estado y cálculo geopolítico. Las iniciativas apuntan a avanzar en acuerdos con Emiratos Árabes Unidos, Israel y Japón, tres economías con peso estratégico para diversificar exportaciones y atraer inversión, en momentos en que el país insiste en no depender exclusivamente de sus socios tradicionales.
Según informó El Tiempo - Política, parte de estas negociaciones no nació con este gobierno: varias se venían discutiendo desde la administración de Iván Duque y fueron retomadas por la de Gustavo Petro. Ese dato no es menor. En la política exterior colombiana, donde los cambios de tono suelen ser más visibles que los cambios de fondo, la radicación de estos proyectos muestra que hay temas que sobreviven a la coyuntura partidista porque responden a intereses estructurales: ampliar mercados para el agro, la industria y los servicios, y conectar a Colombia con cadenas globales de valor que hoy pasan por Asia y el Golfo Pérsico.
El movimiento tiene implicaciones económicas y diplomáticas. En lo inmediato, el Gobierno busca que el Congreso dé vía libre a instrumentos que podrían facilitar exportaciones, mejorar condiciones de acceso a esos mercados y abrir espacio para nuevas alianzas comerciales. Pero el trasfondo es más amplio: Colombia intenta reposicionarse en un escenario internacional donde la competencia por inversión y compradores es cada vez más dura, y donde países medianos como el nuestro necesitan moverse con pragmatismo si quieren ganar terreno. En ese tablero, Emiratos Árabes Unidos ofrece capital y plataforma logística; Israel, tecnología y cooperación; y Japón, un mercado sofisticado que puede ser clave para productos con mayor valor agregado.
Para la economía cotidiana, estas discusiones pueden parecer lejanas, pero no lo son. Si estos acuerdos prosperan, pueden traducirse en más demanda para sectores exportadores, más oportunidades para pequeñas y medianas empresas que logren insertarse en cadenas de comercio exterior y, a mediano plazo, en más empleo vinculado a actividades productivas con vocación exportadora. La verdadera prueba, sin embargo, no estará solo en la firma o radicación de las leyes, sino en la capacidad del Gobierno y del Congreso para convertir esta agenda en resultados concretos. Colombia lleva años hablando de diversificación comercial; ahora tendrá que demostrar si puede pasar del discurso a los hechos.




