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Sheinbaum desafía a la ONU y exige una reforma que limite el veto

Hace 1 hora
Sheinbaum desafía a la ONU y exige una reforma que limite el veto

Imagen: infobae

Claudia Sheinbaum aprovechó el escenario internacional para lanzar una crítica frontal a la ONU: dijo que el organismo no está respondiendo con la rapidez ni la eficacia que exigen las guerras de hoy. Su mensaje apunta a una reforma de fondo, mientras México empuja límites al veto y más peso para la mediación.

La presidenta Claudia Sheinbaum puso en duda la capacidad real de la Organización de las Naciones Unidas para responder a las guerras y crisis que hoy sacuden al mundo, desde Ucrania hasta Palestina e Irán. Su señalamiento no fue menor: planteó que el organismo necesita una transformación más profunda que la simple ampliación del Consejo de Seguridad con nuevos asientos permanentes, porque el problema de fondo —según su diagnóstico— es la lentitud, la parálisis y la falta de eficacia frente a emergencias que cuestan vidas todos los días.

De acuerdo con lo informado por Infobae, la postura mexicana fue reforzada en Nueva York por el canciller Juan Ramón de la Fuente Velasco, quien pidió poner límites al poder de veto y fortalecer los mecanismos de mediación internacional. En la práctica, esa discusión toca una de las fracturas históricas del sistema multilateral: cinco potencias conservan el privilegio de bloquear decisiones, aun cuando la mayoría de los países coincida en la urgencia de actuar. México no solo se alinea con la crítica de fondo, sino que busca instalar una conversación incómoda en la que muchos gobiernos coinciden en privado, pero pocos se atreven a empujar con claridad.

La relevancia de esta postura está en que llega en un momento de desgaste extremo para el multilateralismo. La guerra en Ucrania ha dejado en evidencia la impotencia del Consejo de Seguridad para detener a una potencia con derecho de veto; el conflicto en Gaza ha profundizado la sensación de que la ONU puede condenar, pero no frenar; y la tensión con Irán vuelve a mostrar un tablero internacional donde la diplomacia se mueve más lento que los hechos sobre el terreno. En ese contexto, la propuesta mexicana no es solo diplomacia declarativa: es una apuesta por reordenar reglas que, para buena parte del planeta, ya no reflejan la correlación de fuerzas ni la urgencia humanitaria de este tiempo.

Para América Latina, este mensaje también tiene lectura interna. México intenta proyectarse como una voz con autonomía frente a las grandes potencias y como defensor de una arquitectura internacional menos selectiva y más preventiva. Pero la discusión no será sencilla: reformar la ONU implica tocar intereses de Estados que, justamente, se benefician del orden actual. Por eso, más que una reforma rápida, lo que Sheinbaum y su canciller ponen sobre la mesa es una disputa política de largo aliento: si la ONU seguirá siendo un foro de resolución o terminará reducida a un espacio donde se administra la impotencia.

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