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China supera los 98 millones de dólares en ayuda para víctimas de la riada en el Tíbet

Hace 1 hora

China ha reunido más de 660 millones de yuanes para los damnificados por la riada en el Tíbet, una cifra que muestra la magnitud de la emergencia y la capacidad de movilización estatal y privada. El desastre también dejó un saldo devastador en Nepal, donde la ayuda internacional sigue creciendo.

China ha conseguido movilizar más de 660 millones de yuanes —unos 98 millones de dólares— en donaciones para atender a los afectados por la riada que golpeó la semana pasada al condado tibetano de Gyirong, una señal de la dimensión humanitaria del desastre y de la rapidez con la que Pekín ha activado su red de asistencia. El dato fue divulgado este sábado por autoridades chinas y se suma a los fondos públicos que el Gobierno central ya había destinado para rescate, socorro inmediato y reconstrucción en la zona.

De acuerdo con el Ministerio de Asuntos Civiles, la respuesta se ha canalizado a través de 29 plataformas de recaudación por internet y de organizaciones benéficas que trabajan en función de las necesidades del área afectada. El ministerio explicó que, por ahora, una parte de ese dinero proviene de aportes ciudadanos gestionados en línea, aunque las cifras continúan siendo preliminares. En paralelo, el Ejecutivo chino asignó 120 millones de yuanes para labores de rescate y asistencia en el Tíbet y otros 100 millones de yuanes para la recuperación posterior, una combinación de ayuda de emergencia y reconstrucción que revela que el impacto del desastre va mucho más allá de los primeros días tras la tragedia.

La riada del 26 de agosto, provocada por un gran desprendimiento de hielo y roca en la cuenca alta del río Bhote Koshi, arrasó viviendas, infraestructura y asentamientos tanto en Nepal como en el lado tibetano de la frontera. El saldo humano sigue siendo dramático: según los últimos balances oficiales, en Nepal hay 1.295 muertos y 4.898 desaparecidos, mientras que China reporta 31 fallecidos y 531 personas sin localizar. En total, la catástrofe deja al menos 1.326 muertos y 5.429 desaparecidos, una cifra que explica por qué la emergencia ha escalado rápidamente al terreno internacional. En Nepal, Naciones Unidas y sus socios humanitarios lanzaron un llamado por 49,6 millones de dólares para asistir a más de 84.000 personas durante los próximos cuatro meses, mientras que el gobierno nepalí ya supera los 10.000 millones de rupias recaudadas para atender la crisis.

El caso evidencia algo más que una reacción solidaria: muestra cómo, frente a desastres de gran escala, la respuesta pública, la ayuda privada y la cooperación internacional terminan entrelazándose para sostener a comunidades enteras que lo han perdido casi todo. China también ha enviado apoyo a Nepal con recursos económicos, material de emergencia y equipos especializados, incluyendo personal para rescate e identificación por ADN, un detalle que habla de la complejidad forense y humanitaria de esta tragedia. Para los países de la región, el episodio deja una advertencia clara: el aumento de eventos extremos, sumado a la fragilidad de las zonas de frontera y montaña, puede convertir una riada en una crisis prolongada de desapariciones, desplazamiento y reconstrucción que tomará meses, si no años, cerrar.

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