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ONU inicia la carrera por el relevo de Guterres con dos nombres latinoamericanos en juego

Hace 7 horas

El Consejo de Seguridad abrió la primera ronda informal para elegir al próximo secretario general de la ONU, en una carrera que ya mezcla peso diplomático y tensiones regionales. Antonio Guterres dejará el cargo a fin de año y entre los nombres que más ruido hacen aparecen Rafael Grossi y Michelle Bachelet.

El relevo en la cúpula de Naciones Unidas ya está en marcha. Con la apertura de la primera ronda informal de consultas en el Consejo de Seguridad, comenzó el proceso para elegir al sucesor de António Guterres, cuyo mandato termina a fin de año, en una disputa que por ahora exhibe siete aspirantes y una pregunta de fondo: qué tipo de liderazgo quiere el sistema internacional para una etapa marcada por guerras, desconfianza y crisis de legitimidad.

Según informó Clarín Colombia, entre los nombres que circulan con más fuerza aparecen el argentino Rafael Grossi, actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, y la expresidenta chilena Michelle Bachelet, una figura con amplio recorrido en derechos humanos y en la propia arquitectura multilateral. A la lista se suman otros candidatos que irán siendo evaluados en rondas informales, un mecanismo que suele medir apoyos, vetos potenciales y equilibrios geopolíticos antes de que el proceso entre en su fase más decisiva. En la práctica, la pulseada no se define solo por trayectoria o prestigio: también pesa el mapa político de las potencias con asiento permanente y la vieja costumbre de la ONU de negociar su máxima silla entre regiones, sensibilidades y conveniencias.

El arranque de este procedimiento importa más de lo que parece. El secretario general de la ONU no gobierna el mundo, pero sí fija tono, prioridades y márgenes de acción en una institución que sigue siendo la referencia central para temas como paz, refugiados, desarrollo y derechos humanos. En un escenario internacional atravesado por la guerra en Ucrania, el conflicto en Medio Oriente, la presión migratoria y el avance de liderazgos autoritarios, la elección del próximo jefe de Naciones Unidas será también una lectura sobre si la organización quiere continuidad técnica o una figura con mayor capacidad política para presionar a los Estados. Para América Latina, además, la aparición de nombres como Grossi y Bachelet abre una oportunidad simbólica: la región vuelve a figurar en una discusión que históricamente ha estado dominada por Europa, Asia o el peso de los grandes bloques.

Lo que viene ahora es una carrera de fondo. Las consultas informales permitirán depurar apoyos, detectar resistencias y poner a prueba la viabilidad real de cada candidatura antes de que el Consejo de Seguridad y luego la Asamblea General encaminen la decisión final. Más allá de quién gane, la elección dirá mucho sobre el estado de la diplomacia global: si la ONU apuesta por un perfil de administración prudente o por alguien capaz de sacudir una institución que hace tiempo vive entre la necesidad de reformarse y la dificultad de hacerlo.

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