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Julio Rojas advierte sobre un choque ontológico más allá del fin del mundo

Hace 1 día
Julio Rojas advierte sobre un choque ontológico más allá del fin del mundo

Imagen: BBC Mundo

Julio Rojas, creador de Caso 63, lleva años observando de cerca los avances científicos y tecnológicos para convertirlos en ciencia ficción creíble. En conversación con BBC News Mundo, advirtió que el gran riesgo de nuestro tiempo podría no ser un cataclismo físico, sino uno de carácter ontológico.

Julio Rojas ha convertido la ansiedad tecnológica de esta época en materia narrativa. El escritor chileno, creador de Caso 63, asegura que lleva años siguiendo los avances científicos y tecnológicos no para anticipar el fin del mundo con meteoritos o pandemias, sino para escribir ficciones que se sientan peligrosamente cercanas a la realidad. BBC News Mundo conversó con él en el marco del Hay Festival Arequipa 2026, donde volvió a poner sobre la mesa una idea inquietante: el verdadero colapso podría no ser material, sino ontológico.

Rojas parte de una premisa que hoy resulta difícil de ignorar: la ciencia ficción ya no puede limitarse a imaginar naves espaciales o catástrofes espectaculares, porque la tecnología avanza demasiado rápido y ya está alterando la forma en que entendemos la identidad, la verdad y hasta la experiencia humana. En su trabajo, la observación de los desarrollos científicos no es un adorno, sino el punto de partida para construir relatos con una base reconocible. Esa búsqueda de realismo explica por qué sus historias conectan con audiencias amplias: no hablan de un futuro lejano, sino de dilemas que ya están entre nosotros, aunque todavía no sepamos nombrarlos del todo.

La advertencia es relevante porque el debate público suele concentrarse en amenazas visibles —crisis climática, guerras, virus, inteligencia artificial—, mientras que pasa más desapercibido el impacto profundo de los cambios sobre nuestra manera de pensar y de organizarnos como sociedad. Cuando Rojas habla de un “choque ontológico” se refiere, en términos prácticos, a una fractura en nuestra comprensión de lo que somos y de lo que consideramos real. Y eso importa más de lo que parece: si la tecnología redefine la memoria, la comunicación, la autoría o incluso la percepción de la realidad, el problema no es solo técnico o económico, sino cultural y político. En América Latina, además, ese debate llega con una desigualdad de fondo: no todos acceden de la misma forma a estas herramientas, pero todos terminan expuestos a sus efectos.

Por eso la mirada de Rojas trasciende el terreno de la ficción. Lo que plantea no es un ejercicio de imaginación apocalíptica, sino una alerta sobre el presente. En tiempos en que la conversación pública suele estar dominada por lo inmediato, su trabajo recuerda que las transformaciones más decisivas no siempre hacen ruido al principio. A veces empiezan como una innovación útil, siguen como una costumbre y terminan cambiando, sin demasiada advertencia, la idea misma de humanidad.

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