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El acuerdo entre EE.UU. e Irán no apagará de inmediato el golpe a la economía global

Hace 23 horas
El acuerdo entre EE.UU. e Irán no apagará de inmediato el golpe a la economía global

Imagen: BBC Mundo

El fin de una guerra o un acuerdo diplomático no devuelve la economía mundial a su punto de partida de un día para otro. Según advirtieron expertos consultados por BBC Mundo, los efectos seguirán sintiéndose durante los próximos meses en precios, comercio y energía.

El alivio que suele seguir a un acuerdo entre Estados Unidos e Irán puede ser real, pero no es inmediato ni completo. Aunque la diplomacia reduzca el riesgo de una escalada mayor, los expertos citados por BBC Mundo advierten que la economía mundial seguirá cargando durante meses con las secuelas del conflicto: mayor volatilidad en los mercados, presión sobre los costos energéticos y un comercio internacional que no se reajusta con la misma rapidez con la que se firman los pactos.

La razón es simple: la economía global reacciona antes a la incertidumbre que a las soluciones. Cuando sube la tensión en Medio Oriente, el petróleo tiende a encarecerse, el transporte marítimo se vuelve más costoso, los seguros para los cargamentos aumentan y las empresas ajustan sus cadenas de suministro por precaución. Ese encadenamiento no desaparece de inmediato cuando llega un acuerdo. Incluso si las hostilidades disminuyen, persisten las dudas sobre la estabilidad política, la continuidad de las rutas comerciales y la velocidad con la que volverán a normalizarse los flujos de energía. En otras palabras, la firma de un entendimiento no borra automáticamente el daño ya hecho.

Eso importa porque el mundo funciona todavía con una dependencia muy alta del petróleo y de los corredores logísticos que conectan Asia, Europa y América. Un choque en esa ecuación termina filtrándose hacia todo lo demás: combustibles más caros, inflación más persistente y mayor presión sobre bancos centrales que ya vienen luchando para contener el costo de vida. Para países importadores de energía y alimentos, el impacto puede sentirse con especial fuerza. En América Latina, y también en Colombia, una subida prolongada de los hidrocarburos suele traducirse en mayores costos de transporte, fertilizantes y bienes básicos; en Estados Unidos, el efecto termina llegando al consumidor a través de la gasolina, la alimentación y los bienes que dependen de transporte internacional. Por eso, cuando se pregunta cuándo volverá todo a la normalidad, la respuesta honesta es que esa normalidad será parcial y desigual.

La experiencia reciente muestra que las crisis geopolíticas dejan una huella más larga que la atención mediática que generan. Primero golpean los mercados; luego, con retraso, llegan a la vida cotidiana. El precio que paga una familia por llenar el tanque, comprar comida o importar un producto no se corrige al ritmo de la política exterior. Así que, aunque un acuerdo entre Washington y Teherán pueda reducir el riesgo inmediato y calmar a los inversionistas, la economía mundial todavía tendrá que recorrer un tramo incómodo antes de recuperar una sensación de estabilidad más sólida. Y en ese camino, los meses siguientes serán decisivos para saber si el alivio es duradero o apenas una tregua en un sistema que sigue demasiado expuesto a cada sacudida en Medio Oriente.

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