Colombia

Fuerte choque entre Racero y Henríquez marcó moción de censura contra Jorge Mora

Hace 2 horas

Una discusión en la plenaria del Senado terminó en un fuerte choque entre David Racero y Honorio Henríquez durante la moción de censura a Jorge Mora. El cruce elevó la tensión política en el Capitolio y dejó en evidencia el deterioro del debate legislativo.

La moción de censura contra Jorge Mora terminó convertida en un nuevo pulso de alta tensión dentro del Senado. Lo que debía ser un debate de control político se desbordó cuando David Racero, del Pacto Histórico, lanzó una frase ofensiva contra otros congresistas y desató una respuesta inmediata de la mesa directiva y del senador conservador Honorio Henríquez, en un episodio que volvió a exhibir el nivel de polarización que domina el Congreso colombiano.

Según informó Infobae Colombia, el choque se produjo durante la intervención de Racero, quien cuestionó duramente a varios parlamentarios y recurrió a una expresión bíblica que fue interpretada como un insulto directo. La reacción no tardó: desde la conducción de la plenaria le pidieron mantener el respeto en el recinto, mientras Henríquez intervino para exigir orden y reprochar el tono del senador oficialista. El intercambio subió de intensidad al punto de convertir la sesión en un escenario de confrontación verbal más que de deliberación política.

Este episodio no es un hecho aislado. En el Congreso, las mociones de censura suelen funcionar como termómetro del momento político: no solo miden la viabilidad del cuestionamiento contra un funcionario, sino también la capacidad de las bancadas para sostener un debate institucional sin caer en el insulto o la provocación. En este caso, el enfrentamiento entre un congresista del gobierno y uno de la oposición refleja algo más profundo: la dificultad de tramitar diferencias en un país donde el lenguaje político se ha ido endureciendo hasta volver cada sesión una arena de choque. Para la ciudadanía, que espera respuestas sobre gestión pública, seguridad y resultados, estos espectáculos dejan una señal incómoda: el Congreso sigue atrapado en sus propias peleas mientras los problemas de fondo siguen sin resolverse.

Más allá del episodio puntual, la discusión alrededor de Jorge Mora y la reacción de Racero y Henríquez deja ver que el clima legislativo seguirá tenso en las próximas sesiones. En un momento en que el gobierno necesita votos y la oposición busca marcar distancia, cualquier exceso verbal puede escalar rápido y empañar el debate de control político. Y eso, en la práctica, le resta seriedad a una institución que debería estar centrada en fiscalizar al poder, no en administrar sus propias disputas internas.

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