Mundo

Dinamarca respalda el acuerdo con EEUU en Groenlandia y lo vende como blindaje para la OTAN

Hace 3 horas

Dinamarca defendió como un refuerzo para la OTAN el acuerdo militar que permitió ampliar la presencia de tropas estadounidenses en Groenlandia. Mette Frederiksen aseguró que el pacto respeta la soberanía danesa y el derecho de los groenlandeses a decidir su futuro.

Dinamarca salió este jueves a blindar políticamente el acuerdo con Washington sobre la presencia militar estadounidense en Groenlandia, una decisión que en Copenhague presentan no solo como útil para su seguridad nacional, sino también como un movimiento favorable para la OTAN y para la estabilidad europea. La primera ministra Mette Frederiksen sostuvo que el pacto reconoce la soberanía y la integridad territorial danesa, además del derecho del pueblo groenlandés a la autodeterminación, dos puntos que buscó colocar en el centro del mensaje oficial para despejar cualquier sospecha de cesión geopolítica ante Estados Unidos.

El matiz no es menor. Groenlandia ocupa un lugar estratégico en el Ártico, una región donde la competencia militar y económica se ha intensificado en los últimos años por rutas marítimas, recursos naturales y control territorial. Según informó infobae mundo, el acuerdo con Washington fue presentado por Frederiksen como una pieza que fortalece la arquitectura de defensa occidental en un momento en que la OTAN mira cada vez más hacia el norte para contener tensiones con Rusia y, en un plano más amplio, para proyectar poder en una zona que dejó de ser periférica. En la lectura danesa, la cooperación con Estados Unidos no implica renunciar a la soberanía, sino reforzarla dentro de una alianza que sigue siendo el principal paraguas de seguridad de Europa.

Ese equilibrio, sin embargo, no está exento de sensibilidad política. Groenlandia es una nación autónoma dentro del Reino de Dinamarca y su población ha reclamado durante años mayor margen de decisión sobre su destino, incluido el futuro de su vínculo con Copenhague. Por eso, cuando Frederiksen subraya el derecho a la autodeterminación, no solo habla para la diplomacia internacional: también busca contener cualquier percepción de que la isla queda convertida en ficha militar de una potencia extranjera. En un contexto global donde el Ártico se ha vuelto un tablero de presión entre aliados y adversarios, la forma en que se gestione esta relación puede influir tanto en la cohesión de la OTAN como en la política interna danesa y groenlandesa.

Para Estados Unidos, la ecuación es igualmente clara: mayor presencia en Groenlandia significa más capacidad de vigilancia y respuesta en una zona donde el mapa estratégico del siglo XXI se está reescribiendo a gran velocidad. Para Dinamarca, en cambio, el desafío es demostrar que cooperación no equivale a subordinación. Y para Europa, el mensaje es todavía más amplio: si el Ártico se consolida como nuevo frente de competencia geopolítica, los países europeos tendrán que decidir hasta dónde están dispuestos a militarizar la seguridad común sin debilitar los derechos políticos de los territorios que quedan en el centro de esa disputa.

Noticias relacionadas