Colombia

AmCham respalda baja de renta para reactivar zonas golpeadas por el terremoto

Hace 1 hora

La Cámara Colombo Americana respaldó la propuesta de una renta del 20 % para atraer inversión a las zonas golpeadas por el terremoto. El gremio sostiene que los incentivos tributarios pueden acelerar la recuperación empresarial y mover empleo en territorios que hoy cargan con la emergencia.

La Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham) salió a respaldar la propuesta de aplicar una tarifa de renta del 20 % para atraer inversión a las zonas afectadas por el terremoto, una señal política y económica que busca convertir la emergencia en una oportunidad de reconstrucción. El gremio considera que un paquete de incentivos tributarios puede ser clave para que empresas nuevas y existentes se animen a volver, ampliar operaciones y sostener actividad productiva en territorios que quedaron golpeados por la crisis.

De acuerdo con la información divulgada por infobae colombia, AmCham planteó que este tipo de alivios fiscales no deberían leerse como un simple beneficio para grandes compañías, sino como una herramienta para reactivar el tejido empresarial local. La lógica es directa: si el costo de instalarse o permanecer en esas zonas baja, aumenta la probabilidad de que lleguen capitales, se ejecuten proyectos y se preserven empleos que, en un contexto de desastre, suelen desaparecer con rapidez. En otras palabras, el gremio apuesta por usar la tributación como palanca de recuperación y no solo como mecanismo de recaudo.

El respaldo de AmCham importa porque pone sobre la mesa una discusión que suele repetirse cada vez que una región entra en emergencia: cómo pasar de la ayuda inmediata a la reconstrucción sostenible. En Colombia, las exenciones e incentivos fiscales han sido usados antes para intentar reanimar áreas con afectaciones severas, pero su eficacia depende de que estén bien diseñados, tengan control y no terminen convirtiéndose en beneficios aislados sin impacto real en la economía local. En este caso, el debate gira alrededor de si una renta reducida puede convertirse en un imán suficiente para atraer inversión privada a lugares donde el riesgo todavía pesa más que la rentabilidad.

Para la gente de a pie, la discusión no es abstracta. Lo que está en juego es si después del terremoto habrá solo asistencia temporal o también empleo, proveedores locales, comercios abiertos y proyectos que devuelvan circulación económica a las zonas afectadas. Si la propuesta avanza, el reto no será únicamente ofrecer menos impuestos, sino garantizar condiciones de seguridad, infraestructura y confianza institucional para que la inversión realmente se quede. Sin esos elementos, cualquier incentivo puede quedarse corto frente a la magnitud del daño que deja un desastre natural.

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