Colombia

ICBF alerta por estafas tras el sismo de 7,4 en Colombia y pide donar solo por canales oficiales

Hace 1 hora

Tras el terremoto de magnitud 7,4 en Colombia, la directora del ICBF alertó sobre posibles estafas con falsas campañas de ayuda. La entidad pidió donar solo por canales oficiales para evitar que la solidaridad termine en manos de oportunistas.

El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia no solo dejó la urgencia de atender a las comunidades afectadas; también abrió la puerta a una vieja práctica que suele aparecer en medio de las emergencias: las estafas con falsas campañas de ayuda. Por eso, la directora del ICBF, María Carolina Restrepo, lanzó una advertencia clara a la ciudadanía: no confiar en intermediarios improvisados ni en supuestos recolectores que no puedan demostrar vínculos oficiales con la entidad.

La funcionaria llamó a la población a canalizar cualquier aporte únicamente por las vías autorizadas por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, en momentos en que la solidaridad suele crecer, pero también lo hacen los intentos de aprovecharse del dolor ajeno. Según informó El Tiempo (Colombia), Restrepo insistió en que la mejor manera de ayudar es verificando primero la autenticidad de la campaña, revisando la información institucional y evitando entregar dinero, insumos o datos personales a través de mensajes reenviados, perfiles desconocidos o cadenas de redes sociales que no tengan respaldo oficial. La advertencia no es menor: en emergencias recientes en Colombia, la desinformación ha terminado desviando ayudas y debilitando la confianza ciudadana en las instituciones.

Lo que está en juego va más allá de una simple precaución administrativa. Cuando ocurre un sismo de esta magnitud, la respuesta humanitaria depende de que la ayuda llegue rápido, pero también de que llegue bien. Las estafas en torno a la tragedia no solo dañan a quienes donan; también golpean a las familias que sí necesitan apoyo urgente, porque dispersan recursos y crean ruido en medio de la emergencia. En Colombia, donde la informalidad de muchas campañas solidarias convive con una alta disposición ciudadana a ayudar, este tipo de alertas se vuelven necesarias para ordenar la respuesta y blindar la confianza pública. Por eso, el llamado del ICBF debe leerse también como una advertencia frente a un problema estructural: en cada desastre natural aparece una economía paralela de la desgracia, alimentada por la urgencia, la emoción y la falta de verificación.

En este escenario, la recomendación de fondo es simple, pero decisiva: antes de donar, confirmar. Y antes de compartir una convocatoria, revisar quién la emite, a qué cuenta va el dinero y si existe una ruta oficial de recepción de ayudas. La tragedia ya es suficiente; permitir que la solidaridad sea usada como gancho para engañar a la gente solo agrava el daño.

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