La DGT activa cinco nuevos radares para el verano y avisa antes de multar

Imagen: infobae
La Dirección General de Tráfico puso en marcha cinco nuevos radares en carreteras españolas para reforzar el control de velocidad en plena operación verano. Durante el primer mes, los conductores que sean detectados solo recibirán un aviso informativo antes de que empiecen las multas.
La Dirección General de Tráfico ha activado cinco nuevos radares en distintas carreteras españolas en un momento especialmente sensible: el arranque de la operación verano, cuando millones de desplazamientos saturan la red viaria y aumentan los riesgos de siniestros. La medida llega con una advertencia clara para los conductores: durante el primer mes de funcionamiento, las infracciones no llevarán multa, sino una notificación informativa. Después de ese periodo, sí comenzarán las sanciones económicas.
Según informó infobae, la nueva batería de controles incluye un radar fijo y cuatro radares de tramo, una combinación que refuerza la vigilancia sobre los excesos de velocidad tanto en puntos concretos como en trayectos completos. Ese detalle no es menor. Los radares fijos suelen actuar como disuasión en zonas específicas de alta siniestralidad, mientras que los de tramo obligan a mantener una velocidad moderada de principio a fin, evitando la clásica estrategia de frenar justo delante del dispositivo y volver a acelerar después. En la práctica, la DGT busca cerrar una de las vías más frecuentes de incumplimiento: el exceso de velocidad sostenido en carreteras de gran circulación.
El momento elegido tampoco es casual. El verano es, tradicionalmente, uno de los periodos con mayor presión sobre el sistema vial en España, por la coincidencia de vacaciones, viajes de larga distancia y mayor tráfico en carreteras secundarias y accesos a destinos turísticos. En ese contexto, la apuesta por más control responde a una lógica preventiva, pero también recaudatoria y disciplinaria: obligar a miles de conductores a revisar sus hábitos de conducción antes de que empiecen a llegar las sanciones. Para el ciudadano común, el mensaje es directo: el margen para conducir por encima de los límites se reduce, y las rutas de siempre pueden haber cambiado de vigilancia de un día para otro.
Más allá de la anécdota de los nuevos dispositivos, la decisión revela una tendencia ya consolidada en la política de tráfico española: aumentar la presencia tecnológica en carretera como herramienta para contener la velocidad, una de las principales variables asociadas a la gravedad de los accidentes. El aviso sin multa funciona como una especie de período de adaptación, pero también como una forma de dejar claro que el control ya está en marcha. Para los conductores, especialmente los que emprenden viajes largos durante agosto, la recomendación es sencilla y poco negociable: respetar los límites, planificar mejor los trayectos y asumir que la carretera española entra en una fase de supervisión más estricta.


