Hallan 12 perros muertos en Naucalpan y vecinos exigen una investigación

Imagen: infobae
Vecinos del Barrio La Lomita hallaron 12 perros muertos dentro de bolsas en el paraje Tierra Blanca, en Naucalpan, y exigieron a las autoridades una investigación inmediata. El caso abrió indignación por el posible maltrato animal y la falta de respuesta institucional.
La indignación volvió a sacudir a Naucalpan tras el hallazgo de 12 perros muertos dentro de bolsas en el paraje conocido como Tierra Blanca, en el Barrio La Lomita. Fueron vecinos de la zona quienes dieron aviso del hallazgo y ahora exigen a las autoridades una investigación a fondo para esclarecer quién abandonó los cuerpos y en qué circunstancias murieron los animales.
De acuerdo con la información difundida por infobae, el caso se reportó luego de que habitantes del sector encontraran las bolsas con los canes en un punto de difícil acceso del camino. La escena generó alarma inmediata entre los residentes, no solo por la brutalidad del hecho, sino porque evidencia una vez más la vulnerabilidad de los animales en espacios donde el control institucional suele llegar tarde o simplemente no llega. Hasta ahora, no se ha informado públicamente sobre personas detenidas ni sobre una versión oficial que explique el origen de los perros hallados.
Este episodio no es un hecho aislado ni una simple nota de crueldad local. En municipios densamente poblados como Naucalpan, donde conviven fraccionamientos, colonias populares y zonas periféricas con poca vigilancia, el maltrato animal suele quedar enterrado entre la desidia, la informalidad y la ausencia de mecanismos eficaces de denuncia y seguimiento. La presión de los vecinos no solo apunta a castigar a los responsables: también busca forzar a las autoridades a asumir que estos casos hablan de un problema más amplio, donde la violencia contra los animales convive con la normalización del abandono y la impunidad. Cuando un hallazgo así se vuelve noticia, el reclamo deja de ser solo por los perros; es también por la capacidad del Estado de responder ante hechos que indignan a una comunidad entera.
El caso de Tierra Blanca deja una pregunta incómoda sobre la mesa: ¿cuántos episodios similares pasan desapercibidos antes de que alguien los denuncie? Mientras no haya una investigación seria, el mensaje que queda para los vecinos es el peor posible: que incluso frente a un hecho tan grave como el abandono masivo de animales muertos, la respuesta puede seguir siendo lenta, fragmentada o insuficiente. Y eso, en un municipio como Naucalpan, termina erosionando algo más que la confianza: erosiona la idea básica de que la violencia, sea contra animales o personas, debe tener consecuencias.


