Estados Unidos

Trump y Delcy Rodríguez: la reunión que puede reactivar el pulso petrolero con Venezuela

Hace 5 horas

Donald Trump y Delcy Rodríguez coincidirían en la Asamblea General de la ONU en Nueva York, en medio de un acercamiento energético que podría abrir a Estados Unidos la puerta a yacimientos venezolanos con 65.000 millones de barriles. El encuentro revela una negociación de alto calibre entre Washington y Caracas.

La posible reunión entre Donald Trump y Delcy Rodríguez en el marco de la Asamblea General de la ONU en Nueva York no sería un gesto diplomático más: sería la señal más visible de una negociación que, de confirmarse, podría reordenar parte del tablero energético entre Estados Unidos y Venezuela. Según informó infobae estados unidos, ambos gobiernos ya habían anunciado en agosto un pacto que le daría a Washington participación en yacimientos venezolanos con un potencial estimado de 65.000 millones de barriles, mediante una empresa concesionaria encargada de la extracción.

Ese dato, por sí solo, explica por qué la cita genera tanta atención. No se trata únicamente de un contacto entre un expresidente estadounidense y una de las figuras más influyentes del chavismo, sino de una conversación que gira alrededor de una de las mayores reservas petroleras del planeta. La fórmula acordada —si avanza— permitiría a Estados Unidos acceder a una porción del negocio energético venezolano en un momento en que el mercado global sigue tensionado por guerras, sanciones, incertidumbre sobre suministro y la necesidad de diversificar fuentes de crudo. En otras palabras: lo que está en juego no es protocolo, sino poder económico.

El contexto político, sin embargo, sigue siendo decisivo. Cualquier acercamiento entre Washington y Caracas carga el peso de años de sanciones, ruptura diplomática y desconfianza mutua. Por eso una eventual reunión en Nueva York sería leída como algo más que una cita bilateral: sería un intento de construir una salida pragmática en medio de una relación históricamente tóxica. Para la Casa Blanca, el petróleo venezolano puede ser una pieza útil en la ecuación energética; para el gobierno de Nicolás Maduro, el acceso a capital, tecnología y legitimidad internacional puede valer tanto como el propio crudo. En ese cruce de intereses se mueve la negociación, con un trasfondo que también impacta a los consumidores: cualquier cambio en la oferta global de petróleo termina tocando precios, inversión y estabilidad en mercados que afectan directamente el bolsillo de la gente en Estados Unidos y en América Latina.

Si la reunión finalmente se concreta, el mensaje será claro: Washington y Caracas están dispuestos a hablar de petróleo incluso cuando sus diferencias políticas siguen intactas. Y esa es, precisamente, la señal más importante. En la diplomacia energética moderna, los gobiernos suelen empezar negociando barriles antes que principios. Lo que ocurra en Nueva York puede marcar si ese acercamiento queda en una foto diplomática o si se convierte en el inicio de una relación más funcional, aunque no por eso menos incómoda, entre dos países que durante años se han tratado como adversarios.

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