Estados Unidos

Ataque en sede de Citibank deja una víctima mortal y un agresor abatido

Hace 3 horas

Un hombre armado abrió fuego en una sede de Citibank y terminó abatido por un guardia de seguridad, en un episodio que las autoridades vinculan con una supuesta deuda de 2.500 dólares. La víctima mortal fue identificada como Leanne Selman, una empleada de recursos humanos de 41 años.

Un ataque armado en una sede de Citibank terminó con un saldo fatal y reactivó las alarmas sobre la violencia en espacios corporativos en Estados Unidos. Jacob Pearson, de 35 años, fue abatido por un integrante de seguridad de la empresa después de abrir fuego en las instalaciones, en un hecho que las autoridades relacionan con un conflicto económico con la entidad financiera por una deuda de 2.500 dólares.

De acuerdo con la información disponible, la víctima mortal fue identificada como Leanne Selman, de 41 años, empleada del área de recursos humanos. Su muerte convirtió un incidente que pudo haber quedado en una amenaza contenida en una tragedia dentro de una oficina donde, en teoría, prevalecen los protocolos de control y prevención. La intervención del personal de seguridad evitó, al menos en apariencia, que el ataque escalara aún más, pero no alcanzó para impedir el desenlace letal.

Este caso vuelve a poner sobre la mesa una realidad incómoda: el riesgo de violencia en lugares de trabajo no se limita a escenarios de alto perfil político o espacios públicos masivos. También puede surgir desde disputas personales, deudas, reclamos o resentimientos que terminan detonando en entornos donde hay empleados comunes, con rutinas administrativas y poca capacidad de reacción frente a una agresión armada. En Estados Unidos, donde la combinación entre acceso a armas de fuego y conflictos cotidianos ha producido numerosos episodios similares, este tipo de ataques deja además una pregunta central sobre la eficacia de los mecanismos de seguridad privada y los protocolos internos de respuesta.

Más allá de la deuda que habría motivado la agresión, el hecho vuelve a exponer el costo humano de una violencia que se filtra en la vida laboral y altera la sensación de seguridad en oficinas y centros financieros. Para quienes trabajan en estos espacios, el episodio no es solo un titular: es el recordatorio de que una disputa aparentemente menor puede terminar en una tragedia irreversible.

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