Cúper, Egipto y Salah: la huella del técnico de Universitario en una selección histórica

Imagen: Elcomercio.pe
Egipto estuvo a minutos de eliminar a la campeona del mundo y, detrás de esa campaña histórica, aparece la huella de Héctor Cúper. El hoy técnico de Universitario dejó en la selección africana una base competitiva que también ayudó a moldear a Mohamed Salah.
Egipto estuvo a un paso de firmar la mayor hazaña de su historia reciente: eliminar a la campeona del mundo cuando el partido ya se le escapaba a la potencia rival por momentos. Ese recorrido, que aún hoy se recuerda por la frustración y la cercanía de lo imposible, tiene una explicación que en Perú resulta particularmente relevante: la impronta que dejó Héctor Cúper, hoy técnico de Universitario, al construir entre 2015 y 2018 una selección mucho más ordenada, resistente y competitiva de lo que había sido en años anteriores.
De acuerdo con la información de Elcomercio.pe, el trabajo del entrenador argentino no se limitó a resultados puntuales, sino a una reorganización de la selección egipcia desde la disciplina táctica y la fortaleza mental. Cúper tomó un equipo que necesitaba estructura y le dio una identidad basada en el orden defensivo, la solidaridad sin pelota y la capacidad de competir en escenarios de máxima presión. Ese molde fue clave para que Egipto volviera a asomarse a una élite que durante mucho tiempo le había sido esquiva. En ese proceso también encontró un contexto favorable en Mohamed Salah, cuya proyección internacional terminó de consolidarse dentro de un entorno más estable y exigente.
Lo que ocurrió con Egipto importa porque muestra cómo un seleccionador puede trascender el marcador y dejar una huella de largo aliento. La historia de Cúper en África recuerda que el fútbol de selecciones no siempre se define por el brillo individual, sino por la construcción de una idea colectiva que permita competir contra gigantes. En ese sentido, su paso por Egipto funcionó como una especie de punto de inflexión: el equipo dejó de ser un invitado intermitente y pasó a ser un rival incómodo, capaz de llevar al límite a una potencia mundial. Para Perú, donde Cúper hoy está bajo observación por su presente en Universitario, ese antecedente sirve como una referencia de su método: no promete espectáculo permanente, pero sí orden, carácter y una idea clara de juego.
El caso egipcio también deja una lectura más amplia sobre el impacto de los entrenadores en la formación de generaciones enteras. Cuando un técnico logra instalar hábitos competitivos, el efecto puede sobrevivir a su ciclo y marcar a figuras como Salah, pero también al resto de una selección y a su cultura futbolística. Por eso el nombre de Cúper sigue apareciendo cada vez que se repasa aquel Egipto que estuvo cerca de tocar el cielo y terminó quedándose con la sensación de que, por un instante, el golpe a la historia estuvo al alcance de la mano.

