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El Parlamento Europeo aprieta a Cuba y amenaza con frenar el diálogo con La Habana

Hace 3 horas
El Parlamento Europeo aprieta a Cuba y amenaza con frenar el diálogo con La Habana

Imagen: El País

El Parlamento Europeo elevó la presión sobre La Habana al pedir que se suspenda el diálogo con la UE si no hay avances democráticos. La resolución exige además la liberación de cerca de 1.300 presos políticos y denuncia una represión sostenida en la isla.

La Eurocámara dio este jueves un nuevo golpe político al Gobierno cubano al reclamar que se congele el diálogo entre la Unión Europea y La Habana si no se producen avances reales hacia la democracia. La resolución aprobada por una amplia mayoría pone en el centro la situación de los derechos humanos en la isla y exige la liberación inmediata de casi 1.300 personas consideradas presas políticas por organizaciones y observadores internacionales, en un mensaje que endurece el tono de Bruselas frente al régimen cubano.

El texto, impulsado en un momento de creciente malestar dentro de la UE por el deterioro de las libertades en Cuba, condena lo que describe como una represión sistemática contra opositores, activistas, periodistas y ciudadanos que se han expresado contra el poder. Aunque estas resoluciones no son vinculantes, sí marcan la temperatura política en Europa y pueden influir en la posición de la Comisión Europea y de los gobiernos nacionales, que hasta ahora han intentado sostener una relación de interlocución con La Habana pese a las críticas recurrentes por la falta de apertura democrática.

La decisión es relevante porque pone bajo presión uno de los pocos canales diplomáticos que Cuba mantiene con Occidente: el diálogo político y de cooperación con la Unión Europea, un marco concebido para combinar contacto institucional, cooperación económica y exigencias en materia de derechos humanos. En la práctica, el Parlamento Europeo está diciendo que esa relación no puede seguir funcionando como si nada ocurriera mientras continúan las detenciones por motivos políticos, las restricciones a la protesta y el acoso a quienes disienten. Para el régimen cubano, el mensaje es incómodo; para la oposición interna, es una señal de respaldo; y para Bruselas, es una advertencia de que la paciencia política se está agotando.

Más allá del gesto parlamentario, la resolución refleja una discusión de fondo sobre la estrategia europea hacia Cuba: si mantener el diálogo como herramienta de influencia o endurecer las condiciones para evitar que la cooperación se convierta en un cheque en blanco. La pregunta no es menor, porque el deterioro económico en la isla, la salida de miles de cubanos y el cierre del espacio cívico han convertido la situación interna en un problema regional que ya no se limita a La Habana. Lo que decida Europa en los próximos meses servirá como termómetro de hasta dónde está dispuesta a llegar frente a un gobierno que, según sus críticos, sigue apostando por el control político mientras busca alivio económico en el exterior.

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