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El petróleo se dispara por la tensión en Ormuz y supera los USD 106 por barril

Hace 8 horas

El petróleo aceleró su escalada y rebasó los USD 106 por barril después de que Donald Trump rechazara la propuesta de Irán para reabrir el estrecho de Ormuz. El Brent subió 1,74% y el WTI llegó a USD 93,55, en medio de temores renovados sobre la oferta global.

El mercado petrolero volvió a encender las alarmas este martes, con el Brent superando los USD 106 por barril y el West Texas Intermediate (WTI) trepando hasta USD 93,55, tras el rechazo de Donald Trump a la propuesta de Irán para reabrir el estrecho de Ormuz. La reacción fue inmediata: el Brent avanzó 1,74% y el WTI registró un alza de 1,23%, en una jornada marcada por la tensión geopolítica y la fragilidad del suministro energético global.

De acuerdo con la información difundida por infobae mundo, la propuesta iraní buscaba descomprimir la presión sobre una de las rutas marítimas más sensibles del planeta, por donde transita una porción decisiva del crudo que abastece a Asia, Europa y Estados Unidos. El cierre o la simple amenaza de interrupción en Ormuz suele tener un efecto directo sobre los precios internacionales, porque cualquier duda sobre el flujo de petróleo obliga a los operadores a pagar más por asegurar inventarios y contratos futuros. En ese escenario, la respuesta de Trump no solo tuvo un valor político, sino también financiero: alimentó la percepción de que el conflicto puede escalar y prolongarse.

Lo que está ocurriendo no es un episodio aislado, sino parte de una dinámica conocida por los mercados: cuando sube la tensión en Medio Oriente, sube también el costo de la energía. Y eso termina golpeando más allá de los grandes traders o de las petroleras. En Estados Unidos, una subida sostenida del crudo puede trasladarse a las gasolineras, presionar la inflación y complicar cualquier intento de estabilizar el poder adquisitivo de los hogares. En Colombia, aunque el país es productor, el impacto tampoco es menor: un petróleo más caro puede fortalecer la balanza externa y mejorar ingresos fiscales, pero también encarece insumos, transporte y, en última instancia, la canasta de consumo. Es decir, la ecuación no es lineal ni necesariamente favorable para la gente.

La señal que deja esta jornada es clara: el mercado sigue extremadamente sensible a cualquier movimiento en el estrecho de Ormuz, y cada declaración política pesa como si fuera una pieza de guerra. Mientras no haya una salida diplomática creíble, la volatilidad del crudo seguirá siendo un termómetro de la incertidumbre internacional. Y en un contexto global ya castigado por inflación, conflictos y cadenas de suministro tensionadas, cada dólar adicional sobre el barril se siente mucho más lejos de las salas de negociación que del bolsillo de los consumidores.

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