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McNulty sorprende en Montreal y conquista el Mundial con un ataque imposible

Hace 2 horas
McNulty sorprende en Montreal y conquista el Mundial con un ataque imposible

Imagen: El País

Brandon McNulty, ciclista de Arizona y pieza clave del UAE de Pogacar, dio el golpe en Montreal con un ataque inesperado a 33 kilómetros de meta. El estadounidense convirtió una carrera pensada para favoritos en una victoria en solitario que lo corona con el arcoíris.

Brandon McNulty rompió todos los pronósticos en Montreal y se quedó con el Mundial de ciclismo tras lanzar un ataque decisivo a 33 kilómetros de la meta, una jugada que dejó sin respuesta a los favoritos y lo llevó a cruzar la línea en solitario. El ciclista de Arizona, más conocido hasta ahora por su papel de gregario en el poderoso UAE Team Emirates y por trabajar para Tadej Pogacar en las grandes carreras, firmó la victoria más grande de su carrera en el momento menos esperado.

La resolución de la prueba tuvo algo de premio para quien sabe esperar su turno. McNulty no era el nombre que encabezaba las apuestas ni el que concentraba las miradas en la previa, pero supo leer el desgaste del pelotón y atacar cuando la carrera entró en una fase de incertidumbre. Según informó El País, su ofensiva sorprendió a los principales candidatos y abrió una brecha que ya nadie pudo cerrar. En un Mundial, donde la presión suele castigar a los más vigilados, el estadounidense aprovechó precisamente lo contrario: la libertad que da no ser, en teoría, el gran favorito.

El triunfo de McNulty tiene una carga simbólica que va más allá del resultado deportivo. En Estados Unidos, donde el ciclismo de ruta aún compite por espacio mediático frente a disciplinas más populares, una victoria mundial como esta funciona como escaparate y como mensaje: todavía hay margen para que un corredor formado lejos del centro del poder europeo sacuda la jerarquía. Su caso también ilumina una realidad común en el ciclismo profesional contemporáneo: incluso los gregarios, esos corredores acostumbrados a trabajar para otros, pueden encontrar su ventana cuando la carrera se desordena. Para un deporte que vive de la estrategia, la resistencia y la lectura del momento, Montreal recordó que una sola decisión puede cambiarlo todo.

McNulty llega así al arcoíris con una historia que habla de disciplina, paciencia y oportunismo, tres virtudes que muchas veces no hacen titulares hasta que se alinean en la jornada correcta. El Mundial dejó una imagen potente para el ciclismo estadounidense: un corredor de perfil secundario, moldeado por el trabajo silencioso, tomó la carrera por asalto y convirtió una apuesta personal en una consagración global. En un calendario dominado por grandes escuadras y figuras de cartel, su victoria es una advertencia para el resto: subestimar a quien sabe sufrir puede salir carísimo.

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