Polémica en el clásico: el VAR frenó a Bucaramanga y le costó el liderato

Imagen: www.colombia.com/deportes
Atlético Bucaramanga vio frenado su impulso en el clásico ante Cúcuta después de una jugada anulada por el VAR que desató controversia. El resultado no solo le costó el liderato de la Liga BetPlay, sino que reabrió el debate sobre la aplicación del arbitraje videoasistido.
Atlético Bucaramanga dejó pasar una oportunidad clave para tomar el liderato de la Liga BetPlay en un partido cargado de tensión, historia y discusión arbitral frente a su rival de toda la vida en el estadio Américo Montanini. La noche terminó marcada por una decisión del VAR que anuló un gol del equipo ‘leopardo’ y encendió la polémica entre jugadores, cuerpo técnico y aficionados, que vieron cómo una acción decisiva cambió el rumbo del clásico.
Según informó www.colombia.com/deportes, la jugada invalidada fue el centro de la controversia en un encuentro que Bucaramanga necesitaba ganar para meterse en la cima del campeonato. El golpe fue doble: por un lado, el conjunto santandereano perdió la posibilidad de asumir el primer lugar; por el otro, quedó la sensación de que el partido fue condicionado por una interpretación arbitral que no terminó de convencer a buena parte del entorno del club. En este tipo de duelos, donde cada detalle pesa más de la cuenta, una decisión del VAR no solo afecta el marcador, también altera el ánimo de una campaña que venía tomando forma.
Más allá de la indignación inmediata, lo ocurrido vuelve a poner bajo la lupa el uso del videoarbitraje en el fútbol colombiano, un sistema que llegó para corregir errores claros pero que muchas veces termina generando nuevas dudas. Para Bucaramanga, el traspié tiene implicaciones deportivas evidentes: perder puntos en un clásico no solo duele por el orgullo regional, sino porque puede marcar la diferencia en una tabla cada vez más apretada. Para la afición, el episodio confirma una vieja sensación en el país: que el VAR, lejos de cerrar discusiones, a veces las multiplica. Y eso importa porque la credibilidad del torneo también se juega en estas decisiones, especialmente cuando están en juego los equipos que pelean arriba y los partidos que más pasión despiertan en la tribuna.




