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Lluvias, granizo y calor sacuden a México mientras Genevieve se aleja del país

Hace 2 horas
Lluvias, granizo y calor sacuden a México mientras Genevieve se aleja del país

Imagen: infobae

México enfrenta este 2 de agosto una jornada marcada por lluvias fuertes, granizo y calor en varias regiones del país. Mientras Genevieve ya se disipará lejos de costas nacionales, el riesgo inmediato está en encharcamientos, descargas eléctricas y la ceniza del Popocatépetl.

Este sábado 2 de agosto, buena parte del país amanece bajo un patrón atmosférico inestable que combina lluvias intensas, temperaturas elevadas y riesgos localizados por caída de ceniza volcánica. De acuerdo con el reporte meteorológico difundido por infobae, Genevieve ya se degradó a ciclón post-tropical y se ubica a más de 3,000 kilómetros del territorio nacional, en el océano Pacífico, donde se espera que termine por disiparse en los próximos días. Aunque ese sistema dejó de representar una amenaza directa para México, el escenario climático sigue siendo complejo en varias regiones del centro, norte y sureste del país.

La atención inmediata está puesta en las precipitaciones de esta tarde. Según el pronóstico, se esperan lluvias fuertes con posible caída de granizo en Hidalgo y Querétaro, mientras que en Puebla y Tlaxcala podrían registrarse chubascos acompañados de descargas eléctricas. En el Valle de México, el avance de las lluvias ya comenzó a sentirse hacia el noroeste del Estado de México y en distintas alcaldías capitalinas como Tlalpan, La Magdalena Contreras, Álvaro Obregón y Cuajimalpa de Morelos. En territorio mexiquense, las afectaciones alcanzan zonas como Lerma, Naucalpan, Toluca, Valle de Bravo, Atlacomulco e Ixtapan de la Sal, con posibilidad de encharcamientos y complicaciones viales. A esto se suma lo advertido por Conagua para Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, donde también se prevén tormentas con actividad eléctrica y granizo, un cóctel que suele traducirse en inundaciones repentinas, caída de árboles y saturación del drenaje urbano.

El problema no es sólo la lluvia, sino la combinación de fenómenos que México enfrenta de manera simultánea. Por un lado, la onda tropical y la circulación atmosférica favorecen precipitaciones intensas en varias franjas del país; por otro, el calor sigue golpeando en distintas regiones, lo que incrementa la sensación térmica y complica la vida cotidiana de millones de personas que se mueven entre transporte público, calles anegadas y cortes intermitentes de energía. Además, se reportó una exhalación del volcán Popocatépetl con emisión de gases y ceniza, lo que añade un riesgo adicional para habitantes de zonas cercanas. La Secretaría de Seguridad del Estado de México pidió no acercarse al cráter y recomendó proteger ojos, nariz y boca ante la caída de ceniza, una advertencia que no conviene minimizar: la actividad volcánica, aunque no sea explosiva, puede afectar la salud respiratoria y empeorar la visibilidad en carreteras y comunidades cercanas.

En términos prácticos, este tipo de jornada castiga sobre todo a quienes no tienen margen para adaptarse: trabajadores que salen temprano, familias en zonas bajas propensas a inundaciones y automovilistas que quedan atrapados en vialidades colapsadas por lluvias intensas. Lo que hoy aparece como un aviso meteorológico es, en realidad, una radiografía de la vulnerabilidad urbana y rural del país frente a un clima cada vez más errático. Y aunque Genevieve ya quedó atrás, el frente peligroso sigue sobre México.

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