Colombia

Incendio en Villa de Leyva sigue activo y pone en alerta al cerro San Marcos

Hace 1 hora

El incendio forestal en el cerro San Marcos, en Villa de Leyva, sigue activo y amenaza con expandirse pese al despliegue de organismos de socorro. La emergencia mantiene en alerta a Boyacá por el riesgo ambiental y la dificultad de control en terreno seco y de difícil acceso.

El incendio forestal en el cerro San Marcos, en Villa de Leyva, sigue sin estar completamente bajo control y mantiene en tensión a las autoridades de Boyacá. Las llamas continúan avanzando sobre la zona alta mientras los organismos de socorro intentan contener el frente activo, una situación que vuelve a poner sobre la mesa la vulnerabilidad de los ecosistemas andinos frente a las altas temperaturas, la sequía y la acción del fuego.

De acuerdo con el informe presentado por el gobernador de Boyacá, la emergencia obliga a sostener un operativo permanente con equipos de bomberos, gestión del riesgo y apoyo institucional para evitar que el incendio se extienda a más áreas del cerro. La prioridad en este momento es frenar el avance de las llamas y proteger tanto la cobertura vegetal como las zonas cercanas que podrían verse afectadas si cambia la dirección del viento o si el terreno dificulta todavía más las labores de extinción.

Lo que ocurre en Villa de Leyva no es un hecho aislado ni menor. Cada incendio forestal en esta región tiene efectos que van más allá del daño inmediato sobre la vegetación: compromete la biodiversidad, deteriora suelos que tardan años en recuperarse y golpea un territorio que además depende de su valor ambiental y turístico. En un municipio que vive de su paisaje, de su patrimonio natural y de la llegada de visitantes, una conflagración de esta magnitud deja una factura que no se mide solo en hectáreas consumidas, sino también en pérdidas ecológicas y en presión para la respuesta institucional. Por eso la emergencia en el cerro San Marcos importa más allá del humo visible: revela qué tan preparada está la región para enfrentar eventos cada vez más extremos.

A esta hora, la atención sigue concentrada en el comportamiento del fuego y en la capacidad de los equipos de socorro para contenerlo antes de que se consolide como una emergencia mayor. El reto no es solo apagar las llamas, sino evitar que el incendio deje una herida más profunda en un municipio que, por su valor histórico y ambiental, no puede permitirse seguir viendo cómo el fuego avanza sobre su montaña.

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