Colombia

Es falsa la teoría que culpa a EE.UU. de un sismo en Colombia para impulsar a De la Espriella

Hace 3 horas
Es falsa la teoría que culpa a EE.UU. de un sismo en Colombia para impulsar a De la Espriella

Imagen: EFE Verifica

No hay evidencia de que Estados Unidos haya provocado el terremoto en Colombia con el proyecto HAARP para favorecer a Abelardo de la Espriella. La versión es falsa, según verificó EFE Verifica, y recicla una vieja teoría conspirativa sin sustento.

La afirmación de que Estados Unidos habría provocado el terremoto en Colombia mediante el proyecto HAARP para facilitar la llegada de Abelardo de la Espriella al poder es falsa. La desinformación mezcla una catástrofe natural con una supuesta operación geopolítica sin pruebas, una fórmula habitual en narrativas conspirativas que buscan convertir un hecho verificable en un relato de manipulación internacional.

De acuerdo con la verificación de EFE Verifica, no existe evidencia que vincule al gobierno estadounidense con la generación de un sismo en Colombia ni con una intervención tecnológica de ese tipo. HAARP, un programa de investigación atmosférica y ionosférica desarrollado en Estados Unidos, ha sido durante años objeto de teorías sin respaldo científico que lo presentan como un supuesto arma capaz de alterar el clima o provocar desastres naturales. Esa idea, sin embargo, no resiste el contraste con la comunidad científica ni con la información pública disponible sobre la actividad sísmica en la región.

El problema no es menor: este tipo de contenidos explota el miedo, la incertidumbre y la polarización política para instalar sospechas donde deberían primar datos, contexto y evidencia. En un país como Colombia, golpeado por emergencias naturales y por una discusión pública cada vez más crispada, atribuir un terremoto a una maniobra extranjera no solo desinforma; también envenena el debate democrático y distrae la atención de lo que sí importa, como la respuesta institucional, la prevención y la atención a las víctimas.

Además, la mención de Abelardo de la Espriella en esta narrativa le añade una capa política evidente: se intenta sugerir que un desastre serviría para consolidar una candidatura o una eventual presidencia, sin aportar una sola prueba. Ese tipo de montaje circula porque aprovecha momentos de alta tensión social, cuando la gente busca explicaciones rápidas para fenómenos devastadores. Pero la realidad es mucho más simple y más dura: los terremotos no se fabrican en laboratorios políticos ni responden a complots internacionales, sino a la dinámica natural de las placas tectónicas. Y en un ecosistema digital saturado de ruido, distinguir entre evidencia y relato conspirativo se vuelve una tarea urgente para no terminar votando, opinando o reaccionando sobre una mentira.

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