Candidatos a la Contraloría prometen control preventivo y vigilancia con inteligencia artificial
Imagen: El Tiempo - Política
La Cámara entrevistó este lunes a los aspirantes a reemplazar a Carlos Hernán Rodríguez en la Contraloría, en una cita que dejó una coincidencia llamativa: todos defendieron un control fiscal más preventivo y apoyaron el uso de inteligencia artificial para vigilar mejor los recursos públicos.
La Cámara de Representantes abrió este lunes la fase decisiva para elegir al reemplazo de Carlos Hernán Rodríguez en la Contraloría General, en una jornada de entrevistas que dejó sobre la mesa una señal política y técnica al mismo tiempo: los candidatos coincidieron en que el control fiscal ya no puede seguir llegando tarde. La apuesta común fue clara: fortalecer la vigilancia preventiva del gasto público y apoyarse en herramientas de inteligencia artificial para detectar riesgos antes de que el daño fiscal se consolide.
Según informó El Tiempo - Política, la conversación con los aspirantes se centró en propuestas para modernizar la Contraloría y volverla más eficaz frente a un Estado que mueve cada vez más recursos en contratación, transferencias y programas sociales. En ese escenario, la inteligencia artificial apareció como una herramienta para cruzar datos, identificar patrones de riesgo, señalar posibles irregularidades y priorizar auditorías. También hubo consenso en que el control fiscal no debería limitarse a llegar cuando ya se perdieron los dineros, sino anticiparse a los focos de corrupción o mala ejecución. En otras palabras: pasar de una entidad reactiva a una que llegue antes del desastre.
Ese giro no es menor. En Colombia, la Contraloría ha sido durante años una institución clave pero muchas veces lenta frente a escándalos que estallan cuando el dinero ya se esfumó o el contrato ya quedó amarrado. Por eso, el discurso de control preventivo conecta con una demanda de fondo: que la vigilancia pública sirva no solo para sancionar, sino para impedir que los recursos se desvíen desde el inicio. La discusión también refleja una tendencia global: los órganos de control están buscando herramientas tecnológicas para seguirle el paso a redes de contratación más sofisticadas, aunque la verdadera prueba será si esa modernización se traduce en decisiones concretas, equipos técnicos sólidos y autonomía frente a presiones políticas.
Lo que sigue ahora es el pulso institucional y político por el nombre que ocupará una de las oficinas más poderosas del Estado en materia de vigilancia del gasto. La Contraloría no solo revisa balances: puede poner en jaque a gobernadores, alcaldes, ministros y contratistas. Por eso la elección importa mucho más allá del trámite en la Cámara. En un país con déficits sociales enormes y una ciudadanía cansada de ver cómo se pierden los recursos públicos, el próximo contralor tendrá que demostrar si la promesa de prevención tecnológica y control oportuno es un cambio real o apenas otra consigna elegante en medio de una elección burocrática.


