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Líder sindical europea acusa a Bruselas de fallar en vivienda y critica el rearme

Hace 1 hora
Líder sindical europea acusa a Bruselas de fallar en vivienda y critica el rearme

Imagen: El País

La dirigente de la Confederación Europea de Sindicatos, Esther Lynch, advirtió que la falta de vivienda asequible para la clase trabajadora evidencia un fallo de las políticas públicas en Europa. También cuestionó el giro hacia el rearme y pidió a la UE enfrentarse a Trump y a las grandes tecnológicas que lo respaldan.

La secretaria general de la Confederación Europea de Sindicatos, Esther Lynch, lanzó una advertencia incómoda para Bruselas: Europa está fallando en algo tan básico como garantizar vivienda para quienes sostienen su economía. En una intervención recogida por El País, la dirigente sindical calificó como un grave error el rumbo hacia el rearme y situó la crisis habitacional en el centro del debate social europeo, no como un problema colateral sino como una prueba directa de la calidad de las políticas públicas del continente.

El planteamiento de Lynch toca una fibra sensible en una Unión Europea donde el encarecimiento de los alquileres, la escasez de vivienda asequible y la presión sobre los salarios han convertido el acceso a un techo digno en una de las principales angustias de la clase trabajadora. Desde Lisboa hasta Ámsterdam, pasando por Madrid, Berlín o Dublín, el problema se repite con matices distintos pero con una misma consecuencia: cada vez más empleados viven atrapados entre salarios que no alcanzan y mercados inmobiliarios que se comportan como activos financieros, no como bienes esenciales. En ese contexto, la dirigente sindical no solo criticó la insuficiencia de la respuesta institucional, sino que señaló que el vacío de políticas de vivienda termina debilitando el tejido social y la legitimidad de los gobiernos europeos.

Su mensaje fue todavía más político cuando habló del giro militarista en Europa. Según informó El País, Lynch considera que la escalada del rearme es una equivocación estratégica porque desvía recursos, atención y capacidad de acción de los problemas que golpean a la mayoría: salarios, servicios públicos, empleo estable y vivienda. La lectura sindical es clara: si la UE decide priorizar la lógica de la seguridad militar por encima de la seguridad social, corre el riesgo de profundizar la desafección de millones de trabajadores que ya perciben a las instituciones como lejanas y subordinadas a intereses que no son los suyos. En paralelo, la sindicalista pidió a la Unión Europea plantarse frente a Donald Trump y frente a las grandes tecnológicas que lo apoyan, una referencia que abre otro frente: el poder político y económico de las plataformas digitales en la nueva disputa global por la regulación, la soberanía y la distribución de la riqueza.

El fondo del asunto va más allá de una disputa sindical con Bruselas. Lynch está dibujando una línea de batalla en la que vivienda, desigualdad, gasto militar y poder tecnológico forman parte del mismo rompecabezas. Y esa lectura importa también fuera de Europa: en Estados Unidos, donde el costo de la vivienda se ha convertido en una bomba social en ciudades medianas y grandes; y en Colombia, donde el déficit habitacional y la informalidad siguen marcando la vida de millones. El aviso de la líder sindical es, en realidad, una advertencia sobre el tipo de contrato social que están construyendo las democracias occidentales: uno que cada vez promete más seguridad geopolítica, pero entrega menos seguridad material a la gente común.

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