Familia de Luz Mery Tristán reivindica su legado tras confirmarse condena por feminicidio

Imagen: infobae colombia
La familia de Luz Mery Tristán celebró la confirmación de la condena por feminicidio y sostuvo que, por fin, la verdad sobre la exdeportista fue reconocida. También pidió que su memoria no quede reducida al crimen, sino a su legado en el patinaje colombiano.
La familia de Luz Mery Tristán rompió el silencio tras la confirmación de la condena por feminicidio y aseguró que, con la decisión judicial, la verdad sobre la expatinadora quedó oficialmente reconocida. En un mensaje marcado por el duelo, pero también por la reivindicación, sus seres queridos agradecieron a la Fiscalía, a su abogado y a todas las personas que los acompañaron durante el proceso, en un caso que volvió a poner sobre la mesa la violencia letal contra las mujeres en Colombia.
Según informó Infobae Colombia, el pronunciamiento de la familia no solo tuvo un tono de gratitud, sino también de memoria. Ellos insistieron en que Luz Mery Tristán debe ser recordada por lo que construyó en vida: madre, deportista, empresaria y una de las pioneras del patinaje colombiano. Ese énfasis no es menor. En casos de feminicidio, la disputa por el relato suele ser tan importante como la decisión judicial, porque el crimen suele intentar borrar la trayectoria de la víctima y reducirla a la forma en que murió. La familia, en cambio, buscó devolverle su nombre completo, su historia y su lugar en el deporte nacional.
La confirmación de la condena cierra una etapa judicial, pero no cierra el impacto social del caso. En Colombia, el feminicidio sigue siendo una herida abierta y cada sentencia de alto perfil se convierte en un termómetro de hasta dónde llega el sistema para responder frente a la violencia de género. Más allá del expediente, lo que queda es una conversación incómoda pero necesaria: cuántas mujeres siguen enfrentando riesgos dentro de sus entornos cercanos y cuántas veces la justicia llega tarde. Por eso este pronunciamiento familiar importa: no solo valida el dolor de una familia, sino que también reafirma que la memoria de las víctimas no puede quedar sepultada por el morbo ni por la estadística.
En el caso de Luz Mery Tristán, el cierre judicial abre paso a otra batalla, menos visible pero igual de decisiva: la de preservar su legado público. Recordarla como referente deportivo y como figura pionera del patinaje colombiano es también una forma de resistir al olvido. Y en un país donde tantas víctimas quedan atrapadas entre el expediente y el titular, esa defensa de la memoria termina siendo una forma de justicia simbólica que todavía hace falta.


