Colombia

Marcha en Cali por María Camila Potosí exige justicia y la búsqueda de Alahia

Hace 6 horas

Decenas de personas marcharon en Cali para exigir respuestas por la muerte de María Camila Potosí y la aparición de su bebé, Alahia. La protesta reflejó el clamor por justicia ante un crimen que ha sacudido a la ciudad.

La indignación volvió a tomarse las calles de Cali. Familiares, amigos y allegados de María Camila Potosí se movilizaron con pancartas y arengas para exigir dos cosas urgentes: esclarecer el crimen de la joven de 20 años, hallada sin vida, y encontrar a la bebé que estaba bajo su cuidado, Alahia, cuyo paradero sigue siendo una incógnita que mantiene en vilo a la ciudad.

La marcha reunió a decenas de personas que caminaron entre el dolor y la rabia, en una manifestación que no solo buscó mantener viva la memoria de María Camila, sino también presionar a las autoridades para que aceleren las investigaciones. Según informó El Tiempo (Colombia), los asistentes insistieron en que el caso no puede quedar reducido a una estadística más de violencia contra las mujeres y de desaparición de menores, dos dramas que golpean con especial crudeza a Colombia. Las consignas de los manifestantes dejaron claro que, para la familia, el silencio institucional no es una opción.

Este caso toca varias fibras sensibles al mismo tiempo. Por un lado, evidencia la vulnerabilidad de muchas mujeres jóvenes en entornos donde la violencia puede escalar hasta desenlaces fatales; por otro, pone sobre la mesa la urgencia de una búsqueda efectiva cuando hay una menor desaparecida. En una ciudad como Cali, marcada por la desigualdad, la inseguridad y una larga lista de hechos violentos, el reclamo de esta familia se suma al de cientos que sienten que solo la presión social logra mover la maquinaria de respuesta estatal. Y eso dice mucho de la distancia que todavía existe entre el dolor de las víctimas y la capacidad real de reacción de las instituciones.

Lo que ocurra en los próximos días será clave. Si las autoridades no entregan avances concretos, el caso puede convertirse en otro símbolo de impunidad y desconfianza ciudadana. Pero si la investigación logra esclarecer qué pasó con María Camila y dónde está Alahia, no solo se responderá a una familia devastada: también se enviará un mensaje sobre la obligación del Estado de actuar con rapidez cuando una vida se apaga y una niña desaparece. En casos así, cada hora cuenta, y cada demora profundiza la herida social.

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