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Golpe en Culiacán: aseguran 1,3 toneladas de metanfetamina en pleno bastión del narco

Hace 1 hora

Fuerzas federales mexicanas decomisaron 1,3 toneladas de metanfetamina en Culiacán, Sinaloa, y detuvieron a una persona. El golpe exhibe la magnitud del negocio criminal en una de las regiones más disputadas del país.

Las fuerzas de seguridad mexicanas asestaron un nuevo golpe al tráfico de drogas en Sinaloa al decomisar 1,3 toneladas de metanfetamina en Culiacán, una ciudad que desde hace más de un año vive bajo la presión de la guerra interna del Cártel de Sinaloa. El cargamento fue localizado en una camioneta de carga en la localidad de Carboneras, mientras una persona fue detenida y el vehículo quedó asegurado, según informaron las autoridades federales y estatales.

De acuerdo con el comunicado oficial, en el operativo participaron la Guardia Nacional, el Ejército Mexicano y la Policía Estatal Preventiva. Los agentes interceptaron la unidad el 1 de octubre y, tras una revisión, encontraron 1.320 kilogramos de metanfetamina ocultos en su interior. Las autoridades calcularon que el decomiso representa una afectación económica superior a los 350 millones de pesos, alrededor de 20 millones de dólares, y señalaron que tanto el detenido como la droga quedaron bajo custodia de la Fiscalía General de la República en Culiacán.

El hallazgo no es un hecho aislado, sino parte de una estrategia de contención en una plaza clave para el narcotráfico en México. Según datos de la Secretaría de la Defensa Nacional, las operaciones del Gabinete de Seguridad en Sinaloa han dejado, hasta mediados de septiembre, 1.026 detenidos, más de 2.000 armas de fuego incautadas, 47,9 toneladas de droga aseguradas y 672 laboratorios y áreas de concentración desmanteladas. Las cifras muestran la escala industrial de la producción y distribución de drogas sintéticas en el estado, donde la metanfetamina se ha convertido en uno de los productos más rentables y difíciles de erradicar.

La violencia en Culiacán se disparó en septiembre de 2024, cuando estalló la pugna entre Los Chapitos y Los Mayos, dos facciones del Cártel de Sinaloa, después de la captura en Estados Unidos de Ismael “el Mayo” Zambada. Desde entonces, el gobierno federal ha reforzado la presencia militar y policial en la región, pero los decomisos y detenciones no han logrado frenar por completo una crisis que se expresa en asesinatos, desapariciones, bloqueos y enfrentamientos armados. Para la población civil, cada operativo confirma una realidad incómoda: Sinaloa sigue siendo un territorio donde la disputa criminal marca el pulso de la vida cotidiana y donde el Estado intenta, con resultados todavía limitados, recuperar el control del territorio.

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