Gobernador del Cauca pide militarizar la Panamericana tras ataque en Tunía
Imagen: El Tiempo (Colombia)
El gobernador del Cauca pidió militarizar de inmediato la vía Panamericana y crear una mesa de seguridad tras el ataque en Tunía que dejó nueve policías heridos. La solicitud pone otra vez sobre la mesa la fragilidad del principal corredor entre el suroccidente y el resto del país.
La violencia volvió a golpear la vía Panamericana y esta vez el impacto político fue inmediato: el gobernador del Cauca, Octavio Guzmán, pidió al Gobierno de De La Espriella militarizar de manera urgente este corredor estratégico y reforzar la presencia de la Policía en toda la zona, luego del ataque en Tunía que dejó nueve uniformados heridos. La solicitud llega en un momento en el que el departamento sigue atrapado entre el control territorial de grupos armados, la vulnerabilidad de la fuerza pública y la presión ciudadana por recuperar la movilidad en una de las arterias más importantes del suroccidente colombiano.
De acuerdo con la información divulgada por El Tiempo (Colombia), Guzmán insistió en que no basta con respuestas reactivas después de cada atentado, sino que se requiere un despliegue inmediato y sostenido de fuerza pública sobre la Panamericana, además de la instalación de una mesa de seguridad en el Cauca para coordinar acciones entre Gobierno nacional, autoridades locales y mandos militares. La petición busca contener un corredor que, por su valor logístico y económico, se ha convertido en blanco recurrente de presiones armadas, bloqueos, atentados y ataques contra la fuerza pública. En términos concretos, lo que está en juego no es solo la integridad de los uniformados: también están comprometidos el transporte de alimentos, el comercio regional, el acceso a servicios y la movilidad de miles de personas que dependen de esta ruta para trabajar, estudiar o abastecerse.
El fondo del problema es más profundo que un episodio aislado. El Cauca lleva años convertido en uno de los epicentros más complejos del conflicto armado y la disputa por corredores estratégicos entre estructuras ilegales, economías ilícitas y presencia estatal intermitente. Militarizar la vía Panamericana puede ser una medida de choque con efecto disuasivo en el corto plazo, pero no resuelve por sí sola la crisis de seguridad en un departamento donde la debilidad institucional, la dispersión del control territorial y la persistencia de actores armados siguen imponiendo la agenda. Por eso, la mesa de seguridad que pide el gobernador tendría sentido solo si se traduce en decisiones rápidas, coordinación real y resultados medibles, no en otra reunión de diagnóstico que termine archivada.
Lo ocurrido en Tunía vuelve a confirmar que el Cauca no necesita solo más uniformados en la carretera, sino una estrategia integral que combine inteligencia, presencia permanente del Estado, protección a la población civil y una política sostenida frente a los grupos que siguen desafiando a las autoridades. Mientras eso no ocurra, cada ataque en la Panamericana seguirá siendo mucho más que un hecho de orden público: será una señal de que el Estado aún no logra dominar uno de los corredores más sensibles del país.


