Colombia

Dos hermanos con huesos de cristal sobreviven al sismo en Quibdó y ahora piden ayuda para empezar de nuevo

Hace 1 hora

Dos hermanos con osteogénesis imperfecta lograron salir solos de su casa durante el sismo de magnitud 7,4 que sacudió el Chocó. Ahora, Demilson y Danilson piden apoyo urgente: su vivienda en Quibdó quedó tan dañada que deberá ser demolida.

En medio del pánico que dejó el terremoto de magnitud 7,4 en el Chocó, una historia de supervivencia desde Quibdó condensó el drama de cientos de familias golpeadas por la emergencia: Demilson y Danilson, dos hermanos que viven con osteogénesis imperfecta, consiguieron salir por sus propios medios de la vivienda antes de que el daño estructural se convirtiera en una tragedia mayor. Su caso no solo impacta por la dimensión humana del momento, sino porque expone con crudeza la vulnerabilidad de quienes viven con discapacidad en territorios donde la infraestructura ya es frágil incluso antes de que tiemble la tierra.

Según informó infobae colombia, los dos hermanos lograron evacuar solos pese a la condición médica que los hace especialmente frágiles y que popularmente se conoce como “huesos de cristal”. La sacudida dejó su casa con fisuras profundas en las columnas, al punto de que los técnicos consideraron que la estructura no ofrece garantías y deberá ser demolida. La familia, que ahora quedó sin un techo seguro, insiste en que necesita ayuda para levantar nuevamente la vivienda y enfrentar no solo la pérdida material, sino el riesgo de quedarse desprotegidos ante futuras réplicas o emergencias similares.

Lo ocurrido en Quibdó revela algo más grande que una desgracia familiar: muestra cómo los desastres naturales castigan con mayor dureza a quienes ya viven en condiciones de fragilidad social y física. En una región como el Chocó, marcada por déficits históricos en vivienda, atención sanitaria e infraestructura, un sismo de gran magnitud no solo destruye paredes; también deja al descubierto la desigualdad que define quién puede evacuar, quién recibe ayuda a tiempo y quién queda esperando soluciones que suelen tardar demasiado. En ese contexto, la historia de Demilson y Danilson no es solo un relato de resistencia, sino una alerta sobre la urgencia de contar con políticas de prevención, rutas de evacuación inclusivas y programas reales de reconstrucción para familias vulnerables.

Mientras la emergencia pasa a la fase de balance y recuperación, el caso de estos dos hermanos deja una pregunta incómoda para las autoridades y para el país: cuántas personas en Colombia están enfrentando el riesgo de perderlo todo después de un sismo sin tener cómo empezar de nuevo. En Quibdó, la respuesta ya tiene rostro, nombre y una casa que hoy ya no puede sostenerse en pie.

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