ONU pide evacuar a 6.000 marineros atrapados en Ormuz por la guerra
Imagen: infobae
La ONU pidió evacuar con urgencia a 6.000 marineros atrapados en el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más sensibles del planeta. El llamado llega mientras el conflicto en Medio Oriente amenaza con cerrar una vía clave para el comercio global.
La Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos lanzó una advertencia que dimensiona el riesgo humanitario y económico del conflicto en Medio Oriente: pidió evacuar con urgencia a unos 6.000 marineros atrapados en el estrecho de Ormuz. El llamado, formulado por Volker Türk, apunta a que las partes enfrentadas garanticen el paso seguro de estas tripulaciones, en un corredor marítimo que no solo es estratégico para la navegación internacional, sino también para el abastecimiento energético global.
Según informó Infobae, la preocupación de la ONU se centra en la posibilidad de que la escalada bélica termine afectando a civiles que hoy no participan de manera directa en las hostilidades, pero que quedaron expuestos por el bloqueo, la tensión militar o las restricciones de tránsito en una de las rutas marítimas más sensibles del planeta. El estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el mar de Omán y por allí pasa una porción decisiva del petróleo que consume y comercia el mundo. Cuando esa arteria se tensiona, el efecto no se limita al mapa militar: golpea los precios internacionales de la energía, encarece el transporte y amplifica la incertidumbre económica en Asia, Europa y también en América Latina.
Lo que está en juego va más allá del drama humano de miles de tripulaciones varadas. La solicitud de Volker Türk recuerda que, en los conflictos modernos, las consecuencias suelen extenderse a sectores que dependen del mar para operar con normalidad: navieras, aseguradoras, exportadores de crudo, terminales portuarias y consumidores finales. Si el paso por Ormuz se dificulta o se interrumpe, el impacto puede sentirse en los surtidores, en la inflación y en las cadenas de suministro. En ese sentido, la advertencia de Naciones Unidas funciona como un termómetro de algo más grande: la fragilidad del comercio mundial cuando una disputa regional amenaza un punto de estrangulamiento clave.
La presión diplomática ahora apunta a impedir que el estrecho se convierta en una trampa para quienes navegan por trabajo y no por guerra. Pero el problema de fondo sigue abierto: mientras persista la confrontación en Medio Oriente, cualquier incidente marítimo puede escalar con rapidez y arrastrar consecuencias mucho más amplias. Por eso el llamado de la ONU no solo busca salvar a 6.000 marineros; también intenta evitar que una crisis local termine desordenando una parte central de la economía global.




