Petro empuja IVA de 19% para híbridos y juegos de azar en su nueva reforma tributaria
Imagen: El Tiempo - Política
El gobierno de Gustavo Petro respalda gravar con IVA de 19% a los vehículos híbridos y a los juegos de suerte y azar dentro de su reforma tributaria. La apuesta abre un debate sobre transición energética, recaudo y quién debe pagar más en Colombia.
El gobierno de Gustavo Petro quiere llevar al Congreso una reforma tributaria que pondría bajo la tarifa general del IVA, del 19 por ciento, a los vehículos híbridos y también a los juegos de suerte y azar. La decisión, que ya anticipa una fuerte discusión política y económica, deja claro que la Casa de Nariño busca ampliar la base tributaria en sectores que considera con margen para aportar más al recaudo nacional.
Según informó El Tiempo - Política, la propuesta no solo toca un mercado sensible para la industria automotriz, sino que además incorpora una lectura fiscal sobre actividades que hasta ahora han tenido un tratamiento más benigno. En el caso de los híbridos, el Ejecutivo sostiene que no deberían seguir recibiendo beneficios tributarios bajo el argumento de una supuesta contribución ambiental, mientras que en el frente de los juegos de azar el Gobierno ve una fuente adicional de ingresos en una actividad que mueve dinero de forma constante y que, en teoría, puede soportar una mayor carga impositiva.
La discusión va más allá de una cifra en el formulario de impuestos. En Colombia, el IVA suele golpear con más fuerza el consumo de los hogares de ingresos medios y bajos, y por eso cualquier ampliación de la tarifa general suele encender alertas sobre el costo de vida. En el caso de los vehículos híbridos, la medida también toca una transición que el país intenta acelerar: encarecer estos automóviles podría frenar parte de la demanda en un momento en que muchos compradores los ven como una puerta de entrada a tecnologías menos contaminantes, aunque no exentas de cuestionamientos sobre su impacto real frente a la crisis climática. Esa es justamente la tesis que defiende Petro, de acuerdo con la información publicada por El Tiempo - Política: para el Gobierno, los híbridos no representan una mitigación suficiente como para seguir diferenciándolos fiscalmente.
El trasfondo político es evidente. La reforma llega en un escenario de estrechez fiscal, con un Gobierno que necesita recursos y con un Congreso donde cualquier intento de subir impuestos enfrenta resistencia inmediata. Si la iniciativa avanza, podría redefinir el mapa de incentivos para el mercado automotor y para una industria del entretenimiento que depende de la confianza del consumidor. Si se hunde, el Ejecutivo quedará otra vez ante el dilema de cómo financiar su agenda sin cargar el peso tributario sobre los mismos contribuyentes de siempre. En cualquiera de los dos casos, la propuesta confirma que el debate fiscal en Colombia ya no se limita a recaudar más, sino a decidir qué actividades el Estado considera prioritarias y cuáles deben dejar de recibir trato preferencial.



