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La fiscal que frenó a Netanyahu y desató una pelea por el poder en Israel

Hace 3 horas

La fiscal general de Israel, Gali Baharav-Miara, se ha convertido en el principal freno institucional al gobierno de Benjamin Netanyahu. Su resistencia a recortar controles sobre el poder la ha puesto en el centro de una batalla política que divide al país.

Gali Baharav-Miara se ha convertido en una de las figuras más incómodas para Benjamin Netanyahu. Como fiscal general de Israel y primera mujer en ocupar ese cargo, ha bloqueado varios de los movimientos con los que el gobierno busca reducir los límites institucionales a su poder, una confrontación que la ha transformado para unos en garante del Estado de derecho y para otros en un obstáculo político de primer orden.

Según informó Clarin Colombia, Baharav-Miara ha frenado buena parte de la agenda oficialista relacionada con la eliminación o debilitamiento de controles sobre el Ejecutivo. Eso la ha colocado en el centro de una pulseada que va mucho más allá de una disputa personal: en juego está la arquitectura institucional de Israel y la capacidad del gobierno para avanzar sin contrapesos en medio de una escena política ya tensionada por la guerra, la polarización interna y la desconfianza entre los poderes del Estado. La fiscal general, que debería actuar como una autoridad jurídica independiente, hoy opera como una de las últimas barreras frente a decisiones que buscan ampliar el margen de maniobra del primer ministro y su coalición.

El caso importa porque refleja una fractura más profunda en Israel: la pelea entre quienes creen que el gobierno necesita más libertad para gobernar y quienes temen que esa libertad se convierta en concentración de poder. Baharav-Miara encarna esa tensión. Su papel no es menor en un país donde el sistema institucional depende en gran medida de equilibrios frágiles y de autoridades capaces de contener abusos. Por eso, el debate sobre su figura no es solo jurídico, sino también político y democrático. En la práctica, lo que ocurra con ella puede marcar el alcance de las reformas que Netanyahu intenta empujar y, en última instancia, el futuro del equilibrio entre gobierno, justicia y ciudadanía.

Para la opinión pública israelí, la fiscal se ha convertido en un símbolo de resistencia o de bloqueo, según el lado desde el que se mire. Pero más allá de la pelea narrativa, lo que está en juego es quién define los límites del poder en tiempos de crisis. Y en un país atravesado por divisiones internas profundas, esa respuesta puede terminar siendo tan decisiva como cualquier decisión del gabinete.

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