Tribunal redujo pena a Andrés Ricci por feminicidio de Luz Mery Tristán
Imagen: El Tiempo (Colombia)
El Tribunal Superior de Cali redujo la condena de Andrés Gustavo Ricci por el feminicidio de Luz Mery Tristán, al excluir el delito de porte ilegal de armas. La pena quedó en 41 años y 8 meses, un ajuste que reavivó el dolor de la familia y el debate sobre justicia para las víctimas de violencia de género.
La condena contra Andrés Gustavo Ricci, responsable del feminicidio de la expatinadora Luz Mery Tristán, fue reducida por el Tribunal Superior de Cali, que recalculó la pena en 41 años y 8 meses de prisión tras eliminar el delito de porte ilegal de armas de fuego. Aunque la decisión no cambia la responsabilidad penal por el crimen, sí representa un giro sensible en un caso que marcó a Colombia por la violencia machista y por la indignación que generó el asesinato de una figura muy querida del deporte nacional.
La reducción fue confirmada en medio del seguimiento que ha hecho la familia de Tristán al proceso judicial. Su hija, en declaraciones retomadas por El Tiempo (Colombia), expresó el dolor que sigue dejando el caso y cuestionó que Ricci no haya mostrado arrepentimiento ni haya pedido perdón. Ese detalle no es menor: en delitos de esta gravedad, el reconocimiento del daño suele convertirse en una referencia ética para las víctimas, aun cuando no repara la pérdida. Pero en este expediente, además de la condena, persiste la sensación de una herida abierta que no termina de cerrarse.
El punto central de la decisión judicial está en la depuración de cargos. Al retirar el porte ilegal de armas, el tribunal ajustó el monto final de la pena, aunque la sentencia continúa siendo una de las más altas impuestas en casos de feminicidio en el país. Más allá de la cifra, el episodio vuelve a poner sobre la mesa una discusión de fondo: en Colombia, muchas veces el resultado judicial se mide no solo por el castigo, sino por la percepción de justicia efectiva que queda entre los familiares de la víctima. Y cuando el agresor no asume culpa pública, esa percepción suele deteriorarse todavía más.
Este caso sigue teniendo peso porque no es únicamente el desenlace judicial de un crimen atroz; también revela las tensiones entre la formalidad del sistema penal y las expectativas de reparación de las víctimas. Luz Mery Tristán, una deportista que fue referente de disciplina y superación, terminó convertida en símbolo de una realidad que golpea a miles de mujeres en el país. La reducción de pena puede parecer un ajuste técnico, pero en la práctica revive el debate sobre si la justicia colombiana logra castigar con suficiente contundencia la violencia de género y, sobre todo, si consigue ofrecer a las familias algo más que una sentencia: una verdadera sensación de cierre.


