Mundo

El PP aprieta por la vía judicial mientras el Gobierno se atrinchera en los Presupuestos

Hace 1 hora

La presión política sobre Pedro Sánchez se intensifica con nuevas pesquisas que salpican al PSOE y con el PP tratando de arrastrar a sus aliados hacia una moción de censura. En paralelo, el día deja señales de tensión institucional, vivienda, sanidad y conflicto laboral.

El frente político en España entra este viernes en una fase de máxima fricción: mientras avanzan las investigaciones judiciales que golpean al PSOE, el PP redobla su ofensiva para empujar a los socios del Gobierno a una moción de censura que obligue a anticipar elecciones. La jugada conservadora, según el guion que ha venido marcando en las últimas semanas, no parece orientada solo a contar votos, sino a instalar la idea de que la legislatura está políticamente agotada y que la única salida limpia pasa por devolver la palabra a las urnas.

En paralelo, el Ejecutivo se mantiene en una posición defensiva y trata de blindar la agenda institucional con una prioridad muy concreta: cerrar la negociación de los próximos Presupuestos antes de abrir siquiera el debate sobre un eventual adelanto electoral. Esa estrategia refleja una realidad conocida en cualquier capital parlamentaria: cuando la mayoría depende de acuerdos frágiles, cada semana se convierte en una prueba de resistencia. A ello se suma la comparecencia de la fiscal general del Estado, Teresa Peramato, en la Comisión de Justicia del Senado, donde el PP le pedirá explicaciones por su política de nombramientos y también por la defensa de su antecesor, Álvaro García Ortiz, cuya condena por el Tribunal Supremo sigue alimentando el choque entre el Gobierno y la oposición. Según informó infobae, el trámite parlamentario servirá menos para aclarar dudas que para medir la temperatura de una batalla institucional que ya contamina todo el tablero político.

La jornada, sin embargo, no se agota en el pulso entre Moncloa y Génova. También ofrece termómetros sobre problemas que afectan de lleno a la vida cotidiana: el Instituto Nacional de Estadística publicará los datos de compraventa de vivienda de abril, en un momento en que el mercado sigue mostrando señales de enfriamiento tras un primer trimestre de 2026 con una caída del 2,6%. Ese dato importa porque la vivienda continúa siendo uno de los principales factores de malestar social en España, especialmente para los jóvenes y para las familias que ven cómo el acceso a un piso se convierte en una carrera de obstáculos. A eso se suma la presentación de un informe sobre cesación tabáquica, con la ministra de Sanidad, Mónica García, y el presidente de los farmacéuticos, Jesús Aguilar, en un contexto en el que dejar de fumar sigue siendo una tarea sanitaria, pero también económica y social, por el peso de los tratamientos y la necesidad de acompañamiento profesional.

El clima de la jornada también deja otras señales de fondo: la última semana de huelga de médicos contra el estatuto marco cierra sin una solución clara y con la advertencia sindical de que el conflicto podría derivar en un paro indefinido en otoño. Ese riesgo no es menor, porque habla de un sistema sanitario tensionado por dentro, con profesionales que sienten que sus condiciones laborales no mejoran al ritmo de las exigencias del servicio público. Al mismo tiempo, en la arena política de la izquierda, Gabriel Rufián y Mónica Oltra comparten escenario en Valencia para reivindicar un frente progresista frente al avance de la ultraderecha, un gesto que apunta a otra discusión de fondo: si la respuesta al desgaste del Gobierno y a la fragmentación del bloque progresista será el repliegue o una reagrupación más amplia. En suma, el viernes deja una fotografía bastante nítida: la política española se mueve entre la presión judicial, la pelea por la legitimidad institucional y problemas concretos —vivienda, salud y salarios— que acaban pesando mucho más en la calle que en los pasillos del Congreso.

Noticias relacionadas