Fedemunicipios pide más recursos para enfrentar el doble impacto de El Niño
Imagen: El Tiempo - Política
La Fedemunicipios pidió al Gobierno reforzar recursos y sostener la coordinación con alcaldías y departamentos para enfrentar los efectos del fenómeno de El Niño, que no solo ha avivado incendios sino también inundaciones en el oriente del país.
El fenómeno de El Niño está golpeando a los municipios colombianos por dos frentes al mismo tiempo: el fuego y el agua. Leonardo Rojas, director de Políticas Públicas de la Fedemunicipios, advirtió que mientras varias regiones enfrentan incendios y sequía, en el oriente del país también se han presentado inundaciones, una combinación que complica la respuesta institucional y obliga al Gobierno a sostener recursos y coordinación con las autoridades locales.
La advertencia de Fedemunicipios no es menor. Cuando la emergencia cambia de rostro según la región, la capacidad de reacción de alcaldías y gobernaciones se vuelve desigual, y ahí es donde el respaldo nacional resulta decisivo. De acuerdo con lo planteado por Rojas, los municipios necesitan más apoyo operativo y financiero para atender simultáneamente la prevención de incendios, la gestión del agua y la respuesta a eventuales desastres asociados a la variabilidad climática. En otras palabras: no basta con reaccionar cuando ya hay llamas o desbordamientos; el problema exige planificación, equipos y coordinación permanente.
Lo que está ocurriendo expone una realidad que Colombia conoce bien, pero no termina de resolver: la vulnerabilidad territorial frente a eventos climáticos extremos. El Niño suele asociarse con disminución de lluvias, calor intenso y aumento del riesgo de incendios forestales, pero su impacto no se distribuye de manera uniforme. Mientras unos departamentos enfrentan racionamiento, suelos secos y vegetación propensa a arder, otras zonas sufren aguaceros intensos e inundaciones que terminan afectando viviendas, vías terciarias y producción agrícola. Esa dualidad deja en evidencia que la respuesta del Estado no puede ser centralizada ni improvisada. Si el Gobierno no refuerza a tiempo el trabajo conjunto con los municipios, el costo lo terminan pagando las comunidades más expuestas: campesinos que pierden cultivos, familias que ven amenazadas sus casas y administraciones locales sin suficiente músculo para responder.
La petición de Fedemunicipios también pone sobre la mesa una discusión de fondo: cómo está preparada Colombia para gestionar fenómenos climáticos cada vez más extremos y frecuentes. El país no solo enfrenta una emergencia ambiental, sino una prueba de capacidad institucional. Y en ese examen, la coordinación entre Nación y territorio deja de ser un discurso técnico para convertirse en la diferencia entre prevenir una tragedia o limitarse a administrar sus consecuencias.

