Irán busca con Omán una nueva ruta en Ormuz en plena tensión regional

Imagen: clarin colombia
Irán aseguró que está cerca de pactar con Omán una nueva ruta de tránsito en Ormuz, en medio de la tensión por el estrecho. Teherán aclaró que el eventual acuerdo no implica reabrir ni mantener cerrado el paso marítimo.
Irán afirmó este lunes que está a punto de cerrar con Omán un acuerdo para habilitar una nueva ruta de tránsito en el estrecho de Ormuz, una franja estratégica por donde circula una parte decisiva del petróleo y el comercio mundial. La señal llega en un momento especialmente sensible, cuando cualquier movimiento en esa zona altera no solo la diplomacia regional, sino también los precios de la energía y la estabilidad de las cadenas de suministro internacionales.
Según informó clarin colombia, un portavoz de la cancillería iraní explicó que la alternativa en discusión no sería ni la ruta norte ni la actual ruta sur, sino un trazado distinto sobre el que ambos países buscarían un entendimiento. El funcionario también insistió en que este posible acuerdo no debe leerse como una decisión sobre la reapertura del estrecho ni como una extensión de su cierre, una precisión que busca separar la negociación técnica del pulso político y militar que rodea la zona.
El dato importa porque Ormuz no es un corredor cualquiera: es uno de los puntos más sensibles del planeta desde el punto de vista energético. Por ese paso transita una porción clave del crudo que sale del Golfo Pérsico hacia Asia, Europa y otros mercados. Cada vez que Irán eleva la presión en esa vía, la reacción se siente en los mercados, en los costos de transporte y, eventualmente, en el bolsillo de consumidores que quizá nunca han oído hablar del estrecho. En América Latina, y particularmente en países importadores de combustibles, una escalada en esa región puede traducirse en mayor volatilidad de precios y en nuevas presiones inflacionarias.
La negociación con Omán también revela algo más profundo: Teherán sigue apostando por márgenes de maniobra diplomáticos incluso cuando utiliza el estrecho como herramienta de presión. Omán, que históricamente ha mantenido canales abiertos con Irán y con sus adversarios regionales, vuelve a aparecer como interlocutor útil en una crisis donde pocas capitales conservan la confianza de todos los bandos. Si el acuerdo prospera, podría servir para desactivar una parte del conflicto logístico sin tocar todavía el fondo político del problema: quién controla, condiciona o amenaza la seguridad de una de las rutas marítimas más sensibles del mundo.



