Política

Cepeda irá a lo penal contra De la Espriella y el candidato habla de “cortinas de humo”

Hace 4 horas

Iván Cepeda prepara una denuncia penal contra Abelardo de la Espriella en medio de una nueva escalada entre ambos. El aspirante de Defensores de la Patria lo atribuye a una reacción por la denuncia de narcopolítica presentada ante el Gobierno de Estados Unidos.

La confrontación entre Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella subió de nivel político y judicial. Según informó El Tiempo - Política, el congresista y precandidato se alista para presentar una denuncia penal contra el abogado y aspirante presidencial, en una jugada que vuelve a poner sobre la mesa las tensiones entre quienes hoy se disputan el relato sobre la relación entre política, poder y narcotráfico en Colombia. De la Espriella, por su parte, desestimó la ofensiva y la calificó como una maniobra de distracción, una respuesta que buscó restarle gravedad al anuncio y devolver el golpe en el terreno de la opinión pública.

La versión conocida hasta ahora apunta a que la reacción de Cepeda se produce después de una denuncia sobre narcopolítica que, según el abogado, fue elevada ante el Gobierno de Estados Unidos. Ese dato no es menor: cuando una disputa política colombiana cruza la frontera y aterriza en Washington, la discusión deja de ser solo local y empieza a tocar intereses más amplios, desde la cooperación judicial hasta la imagen internacional de los actores involucrados. De ahí que el pulso entre ambos no solo se lea como un conflicto personal, sino como una batalla por credibilidad en un momento en el que las acusaciones de cercanía con estructuras ilegales tienen un peso decisivo en campaña.

El episodio también revela algo más profundo: en Colombia, la guerra política ya no se libra únicamente en los debates, los micrófonos o las redes, sino en los tribunales y ante instancias extranjeras. Cuando un dirigente decide responder con una denuncia penal y el señalado replica que todo es una “cortina de humo”, lo que está en juego no es solo quién tiene la razón jurídica, sino quién logra imponerse en la percepción pública. Para el ciudadano de a pie, este tipo de choques termina reforzando una sensación conocida: la política sigue atrapada en la sospecha, la judicialización y la desconfianza mutua, mientras los problemas de fondo —seguridad, corrupción y legitimidad institucional— quedan una vez más al centro del debate.

En un escenario preelectoral, este caso puede tener más recorrido del que parece. Si la denuncia se formaliza, abrirá un nuevo capítulo en la ya intensa disputa por la narrativa anticorrupción y antinarcopolítica. Y si no prospera, igual dejará una huella: la certeza de que en la contienda por el poder, cada acusación busca no solo sanción, sino impacto político. En esa cancha, cada movimiento se mide tanto por lo que prueba en estrados como por lo que logra instalar en la conversación nacional.

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