El nuevo Congreso sigue incompleto: el CNE aún no define curules clave
Imagen: El Tiempo - Política
El CNE sigue sin definir varias curules clave del nuevo Congreso, entre ellas las de comunidades afro, indígenas y la de Cundinamarca. La demora mantiene abierto el mapa político del país a pocas semanas de que arranque el nuevo periodo legislativo.
La instalación del nuevo Congreso de Colombia sigue incompleta por una razón tan técnica como políticamente sensible: el Consejo Nacional Electoral aún no ha cerrado la adjudicación de varias curules que pueden cambiar la correlación de fuerzas en el Capitolio. Entre los escaños pendientes están los de las comunidades afro e indígenas, así como la curul especial de Cundinamarca, piezas que siguen en disputa mientras el tribunal electoral termina de resolver los últimos ajustes antes de la entrada en funciones del Legislativo para los próximos cuatro años.
De acuerdo con lo informado por El Tiempo - Política, el CNE está a las puertas de asignar la totalidad de las curules, pero todavía arrastra decisiones pendientes que impiden tener una radiografía definitiva del Congreso que gobernará durante el próximo cuatrienio. No se trata de un detalle menor: estas definiciones no solo completan el mapa institucional, sino que pueden afectar mayorías, equilibrios regionales y la representación de sectores históricamente subrepresentados. En Colombia, donde cada curul cuenta para la construcción de coaliciones y para la supervivencia de reformas clave, cualquier retraso en la conformación final del Legislativo tiene efectos políticos inmediatos.
El problema de fondo es que la composición del Congreso no es solo un asunto de trámite administrativo. Cuando el CNE demora la entrega de escaños especiales, deja en suspenso discusiones sobre legitimidad, representación y capacidad de incidencia de comunidades que ya de por sí enfrentan barreras para entrar a la toma de decisiones. Las curules afro e indígenas, en particular, tienen un peso simbólico y práctico: son una puerta de entrada para que territorios y poblaciones históricamente marginadas lleven sus demandas al centro del poder. La curul de Cundinamarca, por su parte, también puede tener efectos en la distribución política de una región estratégica por su peso electoral y su cercanía al poder nacional.
Esta demora revela algo más amplio: la fragilidad con la que a veces se cierra el proceso electoral en Colombia, incluso cuando la atención pública ya está puesta en la agenda del nuevo gobierno y las bancadas comienzan a medir fuerzas. Mientras el CNE no termine de asignar todas las curules, el Congreso sigue siendo una foto inconclusa. Y en política, una foto incompleta suele esconder un problema mayor: quién entra, quién queda por fuera y quién termina definiendo las reglas del juego.



