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Irán desafía a Trump y asegura que su plan para desarmar a Hamas fracasará

Hace 2 horas

La Guardia Revolucionaria de Irán volvió a cerrar filas con Hamas y lanzó una advertencia directa a Washington: el plan de desarme impulsado por Donald Trump no prosperará. El mensaje eleva la tensión en Medio Oriente y confirma que Teherán sigue apostando por sus aliados armados en la región.

La Guardia Revolucionaria de Irán salió este fin de semana a respaldar nuevamente a Hamas y a desafiar abiertamente el plan de Estados Unidos para desarmar al grupo palestino, anunciado por Donald Trump. Según informó infobae mundo, el brazo militar del régimen iraní sostuvo que esa iniciativa está condenada al fracaso, en una señal de que Teherán no tiene intención de aflojar su apoyo político y militar a las organizaciones armadas que operan contra Israel. El mensaje no es menor: llega en un momento en que cualquier intento de reordenar Gaza depende, precisamente, de reducir la capacidad de fuego de Hamas y de otros actores afines.

El pronunciamiento iraní funciona también como una respuesta política al anuncio hecho por Trump el jueves pasado, en el que Washington planteó una ruta para desarmar a los terroristas de Hamas. Aunque no se conocieron mayores detalles en la información difundida, el solo hecho de que la Guardia Revolucionaria interviniera públicamente muestra que el tema toca una de las líneas rojas de la estrategia regional de Irán. Para Teherán, Hamas no es solo un aliado ideológico; es parte de un entramado de influencia que incluye a grupos armados en Líbano, Siria, Irak y Yemen, y que le permite proyectar poder sin enfrentarse de manera directa y convencional a sus adversarios.

El trasfondo explica por qué esta declaración importa más allá del intercambio retórico. Desarmar a Hamas no es únicamente una exigencia de seguridad para Israel y de diplomacia para Estados Unidos: es, en la práctica, una disputa sobre quién controla el futuro de Gaza y con qué herramientas. Mientras Washington insiste en fórmulas de presión y reordenamiento, Irán responde blindando a sus aliados y presentándose como garante de la resistencia palestina. Esa pulseada complica cualquier salida negociada, porque cada avance diplomático choca con la realidad de los grupos armados que siguen operando con respaldo externo. Y para la población civil, que carga con el costo humano de este conflicto, el mensaje es desalentador: cuando las potencias regionales convierten el desarme en una batalla de prestigio, la paz queda otra vez en segundo plano.

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